Sabiduría

Escrito por  Mar 22, 2021

Aunque los dichos se atribuyan a la sabiduría popular, demostrado está que no siempre están bien dichos.

No tienen fundamento.

Algunos hasta presentan una contraparte, como aquel que reza: Al que madruga Dios lo ayuda, y el cual en cierta manera contradice a ese que apunta: No por mucho madrugar amanece más temprano.

Luego, pues, ¿es o no es bueno madrugar?

Especial atención merece el que apunta: El que calla otorga.

Ello implica que la manera de echar abajo lo que dicen de alguien es revirando, contraatacando, trenzándose con el acusador en una retahíla de dimes y diretes, que no hacen más que alimentar el morbo y divertir al público.

Circo, maroma y teatro.

Habría que imaginarse a un buda o al maestro Lao Tse o algún otro sabio de Oriente, rebatiendo acaloradamente a sus provocadores.

Cualquiera de ellos lo que haría sería guardar silencio; escuchar al pendenciero y luego, sin emitir palabra, retirarse.

¿Significaría ese detalle que el sabio, al guardar silencio, estaba dando por ciertas las acusaciones?

Sencillamente, consideraba que no valía la pena desgastarse cayendo en la provocación.

Si lo que de él se decía era falso, ¿para qué responder? ¿Para que deshacerse en explicaciones? ¿Para que inflar el ego del pleitista y divertir a los curiosos?

Cuéntase que una vez Buda se dirigía a un poblado donde lo esperaban para escuchar su mensaje, pero al atravesar una comunidad la gente lo cercó, lo insultó, lo apedreó.

Calmadamente, cuando cesaron las agresiones, les expresó: si ya terminaron de decir lo que tenían que decirme, ábranme paso porque en el siguiente pueblo me están esperando.

¡Pero cómo! Exclamó uno de los provocadores, te hemos insultado, y no dices nada?

Pueden decirme lo que quieran; a mí no me ofende. Yo ya estoy más allá de todo eso, contestó tranquilamente y siguió su camino.

Luego, pues, el acusado ¿necesariamente tiene que responder a sus acusadores para echar abajo las acusaciones?

Si no lo hace ¿está demostrando que es culpable?

El que calla no necesariamente otorga, sino analiza, reflexiona, razona, consciente de que no será una defensa pública lo que demostrará su inocencia o culpabilidad.

Si alguien se siente agraviado por algo, deberá acudir a la justicia, que será la que emitirá un veredicto de culpabilidad o inocencia.

Si la justicia no condena, ¿quién –y con base en qué– tendría derecho a hacerlo? n