Tiempos complicados

Escrito por  Mar 23, 2021

Nada alentador se vislumbra el panorama para el gobierno estatal que sucederá al que encabeza el priísta Héctor Astudillo Flores, emane del partido que sea.

El golpe que ha asestado la pandemia en salud y economía, lo mismo que en el aspecto laboral, ha sido demoledor.

El Covid-19 no ha llegado a su fin; si bien el hecho de estar en semáforo amarillo alienta un poco la economía, no hay condiciones para hablar de una pronta recuperación.

Según especialistas en la materia, será en este 2021 cuando se comenzará a sufrir las consecuencias económicas de que se hayan cerrado, en el periodo marzo-junio de 2020, más de 375 hoteles, 587 restaurantes y 669 establecimientos turísticos, como discotecas, bares, agencias de viajes, artesanías, joyerías, centros recreativos; de que se hayan suspendido 66 congresos y convenciones, 17 vuelos nacionales y 19 vuelos internacionales, ocho cruceros al puerto de Acapulco; el que se haya dejado de recibir 2.6 millones de turistas; se hayan perdido 15 mil empleos formales y cerca de 40 mil empleos informales.

Si bien en 2020 hubo recortes presupuestales por más de 400 millones de pesos y se gastaron más de 800 millones no previstos, en el combate a la pandemia, el ejercicio fiscal 2020-2021 tendrá una reducción de casi 700 millones de pesos, según advirtió en octubre pasado el secretario de Finanzas y Administración, Tulio Pérez Calvo, al advertir que 2021 sería un año históricamente complicado, replicando el vaticinio de Astudillo Flores.

Ya en diciembre de 2019, el mandatario –lejos de imaginarse lo que le esperaba a Guerrero a partir de marzo de 2020 con el arribo del Covid-19– advertía la importancia de que “quienes administran recursos públicos se preparen para gastar menos, pero además ser meticulosos en el manejo de los recursos”.

El virus y el problema económico, lo admitió el mismo gobernador más tarde, vino a colocar a Guerrero en una encrucijada.

Y en esa encrucijada parece estar metido y así lo encontrará el sucesor, razón de más para que los candidatos a gobernador, sobre todo los que cuentan con mayores posibilidades de ganar, sean cuidadosos con sus compromisos de campaña en el aspecto presupuestal, puesto que si el vencedor queda a deber estando ya en el gobierno, el desencanto y la frustración de la sociedad se le pueden revertir a él y a su partido. n