Covid: aciertos y fallas

Escrito por  Mar 30, 2021

Si, como dice su encargado, Javier Rivas García, la Secretaría de Seguridad Pública municipal de Acapulco ha desinfectado más de 650 camiones del transporte público este año, como parte de las labores contra la pandemia, no debería decirlo con mucho orgullo.

Sobre todo porque el ayuntamiento desatiende áreas públicas correspondientes al municipio y hace la chamba a los concesionarios del transporte, que son quienes deberían desinfectar sus unidades, usar gel antibacterial y aplicarlo a los pasajeros, vigilar que estos usen cubreboca y tomarles la temperatura.

¿Exageración?

Habría que decírselo a las autoridades estatales y municipales encargadas de sesionar para determinar en qué semáforo estaría en los siguientes días el estado, qué aforo se permitiría en sitios y servicios públicos, qué horarios de servicio también y qué medidas se observarían en el lapso establecido.

En más de una ocasión se publicó, pero nunca se ha cumplido a cabalidad, aunque sigue vigente, y ahora de plano ya ni se publica, el decreto que antes se hacía público.

¿Cuántas veces ha desinfectado el municipio los mercados? Una que otra vez, los más concurridos, pero nunca ha diseñado mecanismos para controlar el acceso; ni siquiera ha hecho respetar el uso del cubreboca que por decreto del gobierno del estado desde el 15 de junio de 2020 es obligatorio.

El área de transporte ha sido, no sólo del ayuntamiento acapulqueño, sino también del gobierno estatal, el talón de Aquiles.

Les ha temblado la mano para meter en cintura a los permisionarios, aunque, a decir verdad, ni siquiera a la empresa estatal Acabús, la han hecho respetar a cabalidad las normas sanitarias.

En vez de ello, municipio y estado designan personal para que fumiguen una que otra unidad de vez en cuando y suban a redes el video que, es cierto, es muy vistoso y espectacular, pero quién sabe qué tan efectivo, porque el transporte desde un principio fue ubicado por el gobierno estatal como uno de los principales focos de contagio.

Habrá que reconocer que el gobierno del estado –dígase sobre todo gobernador y Secretaría de Salud– ha estado muy pendiente de la pandemia.

Afortunadamente, los indicadores de contagios, hospitalizaciones y defunciones van en descenso, lo que ha llevado al estado al semáforo amarillo.

Otro punto a favor es que el personal médico y el gobierno han adquirido cierta experiencia en el combate a la enfermedad, y están llegando ya las vacunas.

Y entre puntos buenos y no tan buenos, la situación no deja de ser delicada, pero ha permitido un respiro a médicos, autoridades y población, que al final de cuentas es lo más importante; pero, como dice el gobernador Héctor Astudillo Flores, no hay que bajar la guardia ni confiarse, porque no se ha ganado la batalla. n