Acabús: cambio de manos

Escrito por  Abr 07, 2021

Cuatro años y nueve meses fueron suficientes para que tronara el Sistema Integral de Transporte Acabús.

Echado a andar el 25 de junio de 2016, el 20 de enero de 2021 fue concesionado por el gobierno estatal a la empresa Autobuses Metropolitanos GR, con la condición –entre otras– de que el concesionario sea el único responsable de obtener el financiamiento necesario para garantizar la operación del sistema, adquirir autobuses nuevos, pagar el crédito de los existentes, así como cubrir el adeudo a proveedores y mantener la tarifa actual de 10 pesos al pasajero durante 2021.

El tiempo dio la razón a los concesionarios de las anteriores líneas de transporte urbano que fueron absorbidos por el Acabús como socios, en el sentido de que, así como estaba, el sistema no funcionaría.

El Acabús tuvo un mal parto. Según el estudio de movilidad hecho en su momento, transportaría 130 mil usuarios diarios, pero llegó a mover 93 mil en los días de mayor afluencia, lo que implicó menores ingresos a los esperados, que condujo a la insolvencia económica.

Desde un principio no respetó la frecuencia de paso, que era de 10 minutos, además de no mover al grueso de usuarios proyectado, y ahora con la pandemia fue incapaz de hacer respetar la sana distancia, porque las unidades fueron parando poco a poco en el taller por averías, donde fueron quedando arronzadas.

Se llegó a tal situación que, según información del Ejecutivo estatal, el gobierno tuvo que destinar cada mes hasta 8 millones de pesos para evitar su quiebra, con el resultado descrito.

Algo habrá que reconocer a la administración actual: puso en marcha el sistema a pesar de que no era un proyecto suyo. Lo heredó de la anterior administración y, en vez de sepultarlo, como regularmente se hace en los cambios de gobierno con los planes del antecesor, el de Héctor Astudillo Flores lo echó a andar.

Varias veces, esgrimiendo diferentes argumentos, se había pospuesto su operación en el régimen anterior, de tal manera que ya la población daba por perdido el plan.

No fue así.

Astudillo Flores lo recibió y lo hizo rodar.

De esta manera, se redujo considerablemente el parque vehicular en la ciudad, que saturaba las calles haciéndolas insuficientes y haciendo lento el tránsito vehicular.

No había, ni la hay, la comodidad prometida, porque la mayoría de los pasajeros viaja de pie en los autobuses vinculados –los popularmente llamados gusanos, que se mueven del Retorno al Zócalo y viceversa–, pero en recompensa, los traslados son tan rápidos que el usuario tarda más esperando la unidad en la estación que realizando el recorrido a su destino.

No es lo único.

Se había prometido a la población que el servicio duraría hasta las 12 de la noche: lo suspenden antes de las 11. Los día feriados no circulan. Nunca se habló de eso. Los domingos paran antes de las 10, lo que tampoco estaba en el programa.

Justo es reconocer, por otra parte, que con el Acabús la población ha obtenido un trato de los operadores y demás personal que nunca se había tenido: atento, respetuoso, digno.

Es deseable que, con el cambio, se pague al usuario lo que se le ha quedado a deber y se le había prometido. n