Campaña a tientas

Escrito por  Abr 12, 2021

En el supuesto de que el obispo de la diócesis Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza, tuviera razón cuando expresa que “hay temor entre los candidatos al gobierno de Guerrero de tocar en su agenda electoral el tema de la violencia en el estado, por miedo a ser asesinados”, habría que preguntarles por qué razón tampoco incluyen el caso de la pandemia.

Habría que interrogarlos respecto a si efectivamente tienen temor y, si no es así, que digan ¿cuál es la razón por la cual pasan por alto el tema de la inseguridad?

Porque los grupos delictivos están ahí; la violencia, por consiguiente, está a flor de piel, en tanto empresarios y comerciantes siguen quejándose de que los cobros de piso son práctica de todos los días, sin que autoridad alguna se ocupe de ello, y ahora tampoco los candidatos quieren saber nada del tema.

En el caso de que el miedo esté apoderado de ellos, ¿así piensan gobernar? ¿Con los ojos cerrados?

Durante los 36 días que lleva la campaña de candidatos a gobernador, ninguno de la media decena de aspirantes ha presentado una propuesta respecto a cómo contraatacará los efectos del Covid-19.

Es verdad, la población necesita obra pública, inversión y servicios, pero también es cierto que requiere recuperar los empleos perdidos, apoyo económico y fiscal para comercios y empresas.

Ya en los primeros días de julio de 2020, el gobernador Héctor Astudillo Flores avizoraba en encuentro con legisladores “un panorama económico catastrófico no sólo en el mundo, sino en el país, el cual golpeará aun más a Guerrero y a sus habitantes más desprotegidos”.

Consideró la contracción económica “gravísima”, peor que la generada en la Revolución Mexicana. El problema de salud nos trajo un gravísimo problema económico”, adelantó.

Los candidatos, no obstante, parecen desconocerlo o fingen no darse cuenta.

Así, nadando de pechito, van para allá y para acá repartiendo buenos deseos y prometiendo construcción de hospitales, puentes y carreteras, sin tomar en cuenta que, en principio, durante 2021 el presupuesto estatal será inferior al de 2020 y que, según estimaciones de expertos, será hasta 2023 cuando comience a recuperarse la economía.

¿De dónde piensan tomar dinero para sus obras si la Federación tampoco está en bonanza?

No conocen las condiciones en que está dejando a Guerrero la pandemia, o prefieren cerrar los ojos a la realidad.

O es que no sólo tienen miedo, sino también falta de sensibilidad, conocimiento, preparación e información.

Casi nada. n