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Deudas pendientes

Escrito por  Abr 13, 2021

¿Cuál podría ser el trasfondo del ingreso de niños a la Policía Comunitaria en la localidad de Ayahualtempa, municipio de José Joaquín de Herrera (Hueycantenango), región de La Montaña?

Desde el sitial más elevado del gobierno del estado los promotores de este movimiento recibieron ya, de inmediato, el juicio y la condena: “irresponsables”, les llamaron.

Puede ser.

Pero también puede tratarse –como parece ser– de un recurso desesperado para llamar la atención de las autoridades para que atiendan sus problemas, sobre todo de inseguridad.

Y lo han logrado.

El coordinador de este grupo, dependiente de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Policía Comunitaria, Pueblos Fundadores (Crac-PC PF), Bernardino Sánchez Luna, declaró que el gobierno del estado ha incumplido los acuerdos de brindar seguridad, salud y educación en la región de La Montaña, por lo que han optado por recibir a más niños en sus filas.

¿A qué se refiere Sánchez Luna?

En febrero del año pasado fueron presentados 17 menores de 15 años como miembros de la Policía Comunitaria, lo cual generó a nivel internacional reacciones de asombro y repulsa hacia los organizadores del movimiento, y de crítica a las autoridades.

Las autoridades hablaron con los habitantes. Les prometieron satisfactores a sus necesidades, pero no les cumplieron.

Ahora, como si se tratara de un recordatorio, repiten la escena, tan repudiable, sí, como conmovedora y espectacular, y causan similar respuesta mediática.

Condenar desde acá, desde la cómoda oficina con aire acondicionado, disfrutando de todas las comodidades y hasta lujos, es muy fácil, pero habría que empatizar con estos pueblos indígenas asfixiados por la delincuencia, la pobreza, la carencia de los más elementales servicios públicos y el abandono gubernamental, para entenderlos.

Habría que preguntar:

Si los habitantes de la región vivieran en un clima de seguridad y protección; si dispusieran de escuelas, docentes, médicos y medicamentos, ¿tendrían la necesidad de montar –como muchos lo llaman– este show de niños policías?

Si a pesar de ello procedieran como lo hacen, merecerían no sólo la repulsa general, sino ser enviados a prisión, pero mientras el gobierno tenga esa deuda con los habitantes, ¿qué tanto derecho y autoridad tendrá para condenarlos? n