La tolerancia y el garrote

Escrito por  May 02, 2021

Nada fácil se presenta el problema de los maestros que, habiendo bloqueado ambos sentidos de la Costera, a la altura de la Base Naval, fueron desalojados por la policía.

Nada fácil, y si no hay voluntad para resolverlo, peor aún.

Los jubilados, en 2016, demandaban –y siguen demandando– entre el pago de otros adeudos, el relativo al Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR)-Fovissste, correspondiente a 2 por ciento de su salario, el cual, exponen, les fue retenido durante 30, 40 y 50 años de su vida laboral activa.

Cinco años tienen reclamando el pago, pero en vez de entregarles su dinero, “nos agreden”.

Visto el asunto desde esta arista, se percibe no solamente grave, sino inhumano.

No obstante, si la versión de la Secretaría de Educación Guerrero es cierta, el panorama adquiere otra tonalidad.

“Cuando el gobernador Héctor Astudillo Flores asumió la gubernatura en octubre del 2015, la nómina se encontraba federalizada, por lo que en esta administración estatal no existe ningún adeudo con los pensionados y jubilados”, expone en un comunicado.

“El adeudo histórico de las aportaciones patronales del SAR-Fovissste, asciende a más de 4 mil 600 millones de pesos, debido a la falta de pago de anteriores administraciones desde 2001”, añade para exculpar a la actual administración.

En otras palabras, la SEG advierte que el presente régimen estatal nada tiene que ver con el adeudo.

O sea que los jubilados le están cobrando algo que no les debe.

Así fuera cierto, tampoco es como para que el gobierno les aplique la ley del garrote.

Nadie podría rebatir que actuó con apego a la legalidad; los señores de plano cerraron totalmente el paso a los vehículos, pero ¿cuántos grupos de inconformes no lo hacen día a día impunemente?

¿Por qué a unos les aplica la ley y a otros los trata con toda la tolerancia?

Bien podría, en cambio, buscar la manera de mediar para que el nivel gubernamental al que le corresponda salde cuentas con los jubilados.

Si los docentes dedicaron su vida al magisterio, es decir que sirvieron al gobierno, lo más justo, legal y humano, es que les entreguen lo que les corresponde.

Si los señores fueran de otro estado, habría que mandarlos a su lugar de origen a que bloqueen las calles, pero si son guerrerenses, el gobierno de Guerrero haría bien en orientarlos y apoyarlos para que les paguen en vez de arremeter contra ellos, porque se trata de un asunto institucional. n