Promesas sin soporte

Escrito por  May 19, 2021

Seguramente el electorado estará muy atento a la exposición que sobre economía harán candidatos a gobernador en la comparecencia organizada por las autoridades electorales.

Sobre todo, empresarios y trabajadores esperan oír los planes que cada aspirante piensa poner en marcha habiendo ganado la elección, toda vez que, según informes del gobierno estatal, la pandemia ha acabado con 15 mil empleos formales y cerca de 40 mil informales, y ha quebrado miles de comercios y negocios turísticos.

La gente está deseosa por saber qué y cómo hará el próximo gobernador para recuperar los empleos perdidos y reabrir los negocios cerrados.

Éste, el económico, es el otro tema que los candidatos deberían tratar con pinzas por su delicadeza.

Ya no son sólo las consecuencias de la violencia, sino también las generadas por la pandemia, las que flagelan al gobierno y población.

Si bien el Covid-19 va en línea descendente reduciendo hospitalizaciones, contagios y defunciones, los efectos desastrosos en lo económico y lo social, perduran.

El 2020 tuvo tintes devastadores: el gobierno estatal estimó en 4 mil 800 millones de pesos el monto de pérdidas económicas en el estado por la falta de recaudación, los gastos generados por la pandemia de Covid-19 y la disminución de aportaciones federales.

“Estamos, sin duda, en la mayor crisis, sólo comparable a los tiempos difíciles que se vivieron después de la Revolución Mexicana. Desde mi punto de vista, pintan peores”, dijo el gobernador Héctor Astudillo Flores en reunión a distancia con diputados locales el 3 de julio de 2020.

Vislumbró entonces “un panorama económico catastrófico en el país, el cual golpeará aun más a Guerrero y a sus habitantes más desprotegidos”, vaticinó.

Los augurios no han desaparecido.

En principio, para 2021 el presupuesto estatal se redujo 800 millones de pesos comparativamente con el de 2020.

El próximo gobernador está obligado a no perder de vista lo previsto por expertos en finanzas en el sentido de que la reactivación económica comenzará en el país en 2023, y no hay nada que indique que en Guerrero podría ocurrir más pronto.

Mientras la tormenta permanece inamovible, candidatos reparten alegremente promesas de más obra pública, más empleos y mejores condiciones de vida, pero, para no comprometerse, recurren a ambigüedades no fijando plazos ni explicando cómo piensan elevar los ingresos a las arcas estatales para hacer efectivo lo prometido.

¿Piensan endeudar al estado?

¿Planean elevar las tasas impositivas?

O simplemente le darán la vuelta a sus compromisos. n