Familias en riesgo

Escrito por  May 27, 2021

En lo que a todas luces es una añeja omisión gubernamental, la cercanía de las lluvias –de la temporada que comenzó de manera oficial hace casi dos semanas– trae aparejada una ominosa urgencia: poner a salvo a más de cinco mil familias que habitan zonas inundables de alto riesgo.

Ayer el gobierno de Acapulco informó que ya notificó a esas familias –integradas por 20 mil personas al menos– la recomendación de abandonar sus hogares y buscar sitios más seguros donde vivir en lo que pasa la temporada.

Por cierto que las autoridades federales en la materia pronostican para este año un ciclo de lluvias y huracanes más intenso y más prolongado de lo habitual.

De manera inevitable, la posibilidad de un desastre trae el recuerdo del huracán Pauline, que azotó al estado durante varios días, entre el 5 y el 10 de octubre de 1997, y que dejó caer sobre Acapulco una cantidad inusitada de agua –más de 400 milímetros– el 9 de ese mes, con saldo de unos 300 muertos confirmados y unos 200 desaparecidos.

Si en ese entonces y con ese pretexto, las autoridades hubieran asumido su papel garante de la integridad física de los gobernados a que están obligadas por ley, habrían tomado las medidas necesarias para imponer y mantener el orden en lo que respecta a asentamientos humanos en zonas de alto riesgo relacionado con las lluvias. Ese era justo el momento de hacer las reformas legales y reglamentarias necesarias para lograr ese fin.

Pero es claro que para los gobiernos que en ese entonces ejercían el poder, y para los que les siguieron, las prioridades son cambiantes, según los intereses de los que gobiernan, según su visión de las cosas y según se vayan dando los acontecimientos.

Así es como esa oportunidad histórica se perdió. Poco a poco, al paso de los años, familias en situación precaria han vuelto a habitar los espacios que devastó aquel meteoro. Y hoy se encuentran en riesgo.

Por eso el gobierno de Acapulco suele ir a dejarles, casa por casa, notificaciones en las que les advierte que están en peligro y les recomienda desalojar, así sea por un tiempo, mientras pasan las lluvias; tarea penosa y acaso inútil, pues denota a las claras la falta de una política diseñada para ese sector de la población, situación que se ha agravado ahora que el Congreso federal eliminó el fideicomiso que administraba los fondos para enfrentar desastres naturales. n