Camino fácil

Escrito por  May 31, 2021

Es claro que mientras las actuales autoridades estales y municipales hayan cometido más fallas, menos obra pública hayan ejecutado y más deficientes hayan sido los servicios públicos proporcionados, más oportunidades tendrán los sustitutos de sobresalir en su desempeño.

Por tanto, no deja de sorprender que, en el caso específico del ayuntamiento de Acapulco, los candidatos a alcalde sean tan incisivos e insistentes en descalificar la labor del gobierno aún en funciones.

Esta ¿estrategia? llama la atención del electorado, es vigoroso material para el show político, es carne para la jauría, pero de ninguna manera significa que los críticos, estando en el poder, vayan a realizar un mejor trabajo.

Alcaldes llegan y alcaldes se van dejando atrás una estela de saqueos económicos, desorden administrativo y deplorables servicios públicos.

En consecuencia, mejor carta de presentación habrían tenido los aspirantes si en vez de ofrecer elementos para el circo, la maroma y el teatro, hubieran presentando, no promesas, sino, como bien dijo la Arquidiócesis, programas bien documentados para resolver las carencias más ingentes de Acapulco.

Los que se han ido, los actuales y los que están por llegar, se han comprometido insistentemente en resolver la escasez de agua potable, el problema más agudo que golpea a los porteños.

Los actuales candidatos no podían de ninguna manera ser la excepción: prometen, pero no dicen cómo lo harán.

El ofrecimiento fácil.

El compromiso a la ligera.

Llegado el momento, todos se excusan en que la línea de conducción es tan antigua que constantemente registra fugas por donde se desperdicia 50 por ciento del agua, pero ni un solo alcalde se ha interesado en cambiar un solo metro de tubería.

¿Lo hará el próximo presidente municipal?

Si esa es la solución a la escasez, ¿cómo conseguirá los recursos económicos?

El actual ayuntamiento saldrá quedando a deber una reingeniería que habría liquidado a 700 trabajadores y jubilado a 600 más sindicalizados del ayuntamiento y 140 de la Secretaría de Seguridad Pública municipal.

Todo quedará en discurso mareador, en tanto el gasto corriente del municipio sigue absorbiendo el mayor porcentaje del presupuesto.

¿Han dicho los candidatos cómo abordarán el problema o también se concretarán a sobrellevarlo para heredarlo a la administración siguiente?

¿Y están conscientes de las condiciones en que recibirán la Policía Municipal, cuya certificación no ha ido más allá del palabrerío?

Tienen mucho que analizar, planear, organizar, pero han preferido el espectáculo, el pleito callejero, el protagonismo estéril, a meterse de lleno y en serio en su papel. n