Desaparecidos, otros ignorados

Escrito por  Jun 02, 2021

La Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos Víctimas de Violación de Derechos Humanos en México (Afadem) acaba de conmemorar la Semana Internacional del Detenido Desaparecido.

En el acto, familiares de Atoyac llamaron al gobierno federal para que muestre voluntad política para esclarecer las desapariciones forzadas ocurridas en el país en la década de los 70 durante el periodo de la guerra sucia.

El caso de los desaparecidos resulta similar al de los desplazados de sus comunidades de origen por la violencia criminal.

Si bien los desplazados no son reconocidos como víctimas por el gobierno, lo cual deriva en su abandono, los familiares de los desaparecidos tienen el reconocimiento oficial, pero de poco o nada sirve, pues los apoyos recibidos se constriñen a entrega de viáticos, asesoría legal y psicológica, así como resguardo policiaco para la búsqueda de los ausentes.

Mínimas diferencias pero con el mismo fondo: la incapacidad gubernamental de garantizar la seguridad de las personas y sus bienes, falta de interés por regresar a sus pueblos a unos y la indiferencia por buscar y localizar a los ausentes.

En ambos la justicia no figura por ninguna parte.

Guerrero reclama seguridad, paz, trabajo, vivienda, educación, pero sobre todo justicia, la gran ausente de la que todos hablan, pero nadie hace efectiva.

¿Algún candidato ha hecho el compromiso de aplicar la justicia?

Atoyaquenses atribuyen al gobierno la desaparición de sus familiares; los desplazados responsabilizan de su expulsión a la delincuencia.

Autores de unos hechos y otros permanecen imperturbables.

Es que unos y otros –gobierno y criminales– son los mismos; forman parte del mismo negocio, ha llegado a acusar Salvador Rangel Mendoza, obispo de la diócesis Chilpancingo-Chilapa.

Por el mismo sendero parece transitar la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, atribuida a la delincuencia organizada en contubernio con funcionarios.

A casi siete años de su desaparición, el engaño sobre la supuesta investigación de su paradero es la parte visible en el escenario.

Así el punto, desplazados y desaparecidos junto con sus familiares recorren desamparados el mismo camino, un camino alumbrado por un ligero fulgor de esperanza, pero sin final a la vista. n