Salida emergente

Escrito por  Jun 04, 2021

Nada bien se vio el titular de la Secretaría de Educación Guerrero (SEG), Heriberto Huicochea Vázquez, al declarar que se está atendiendo todos los problemas educativos, con diversas mesas de trabajo, para evitar que el día de las elecciones pueda darse alguna manifestación que busque impedir la instalación de casillas.

Con ello, el funcionario reflejó la idea de que se atiende los reclamos de los docentes para que no vayan a estropear las votaciones y no porque le interese hacerlo como son sus funciones.

Ese ha sido precisamente uno de los motivos de los conflictos con los docentes: frente a alguna contingencia, las autoridades se sientan con los profesores a platicar para impedir nuevas movilizaciones, les prometen arreglos y posteriormente no les cumplen, motivando más inconformidad y protestas.

Numerosos son los casos que plantean los trabajadores de la educación, entre ellos la demanda de basificación, el reconocimiento como directores de docentes que durante años han fungido como tales, pero les pagan como maestros de grupo, nuevas contrataciones, pago de prestaciones.

¿Tienen o no razón los demandantes?

Posiblemente.

Pero la percepción que la gente tiene es la que los docentes han generado, toda vez que han sido ellos los que, día con día, ventilan públicamente sus inquietudes.

Mientras tanto, los funcionarios se hacen los sordos y los ciegos. Ni ven ni oyen.

Los dejan que se manifiesten por las calles, que bloqueen, que pintarrajeen, que se planten, pero no los voltean a ver.

No explican ni a ellos ni a la población.

Evidentemente, a la parte oficial no le importa lo que los docentes digan o hagan ni lo que la población piense.

¿Qué piensa la gente?

Al conocer solamente la versión de los reclamantes, con esa se queda.

Los ve como víctimas y al gobierno como victimario.

Ahora que, si hablamos de justicia y de honrar la palabra, lo que tendría que hacer el gobierno no es dar explicaciones ni buscar corregir su imagen maltrecha, sino simple y llanamente cumplir lo prometido.

Si los profesores no tienen la razón, también habría que decirlo. Ahí también debería haber transparencia.

Comprometerse y luego escurrir el bulto para no cumplir, no es ni justo ni adecuado, como tampoco lo es esperar que haya elecciones para atender las quejas y evitar fricciones en la jornada de votaciones.

Peor sería aún crear acuerdos ahora y después no cumplirlos después. n