La herencia

Escrito por  Jun 21, 2021

La próxima administración estatal no será para la jefa del Poder Ejecutivo miel sobre hojuelas precisamente, y no todo podrá solucionar mediante las recomendadas políticas de “entendimiento y no de vencimiento” para mantener la gobernabilidad.

Enfrentará escollos que actualmente no se han resuelto ni con el entendimiento, ni con el vencimiento.

¿Cuál de las dos políticas deberá enfrentar el gobierno entrante en el caso de la delincuencia organizada?

Habría que hablar necesariamente más que de políticas, de estrategias.

Si bien hasta ahora se han reducido los asesinatos dolosos, hecho de lo cual hace gala el gobierno, de ninguna manera significa que hayan sometido a los delincuentes.

La Mesa de Coordinación Para la Construcción de la Paz ha sido escenario para poner sobre la mesa conflictos que surgen en la entidad, pero no de soluciones, que al menos trasciendan públicamente.

Es el gobierno federal el que, mediante las fuerzas armadas, lleva la batuta; pero de lo que ocurre es el estatal, al que los hechos delictivos le facturan los resultados.

La gente no entiende esto; lo que quiere es seguridad y se la exige al gobernador con la idea de que, por ser el mandatario de la entidad, tiene que resolverlo todo.

En el caso de las llamadas policías comunitarias, que se han multiplicado con toda libertad como hongos por el territorio guerrerense causando con frecuencia dolores de cabeza a la autoridad, ¿qué política aplicará el próximo gobierno?

Las comunitarias lo mismo se enfrentan a balazos con supuestos delincuentes que entre ellas mismas; matan, hieren, desaparecen personas, toman por asalto comunidades, y no pasa nada.

El actual gobierno estatal no ha aplicado al mal su propia receta de “entendimiento, no vencimiento”, a la vez que el federal tampoco ha querido enfrentarlas, aunque admite que son ilegales y que algunas de ellas están al servicio del crimen organizado.

Por lo que a los desplazados se refiere, han sido condenados al abandono total, porque, al no ser reconocidos oficialmente como víctimas, ni a los apoyos gubernamentales tienen derecho.

¿Tiene algún plan ya el próximo gobierno para regresarlos a sus lugares de origen y garantizar su seguridad?

¿Qué habrá con los desaparecidos y los familiares que los buscan?

Si el exhorto de “entendimiento y no vencimiento” resulta digno de un riguroso análisis, no menos controvertida es la recomendación eclesiástica en el sentido de “ante cualquier situación priorice el diálogo y lo haga con todos, aun con los peores enemigos, con el fin de lograr pacificar el estado”.

El horno no está para bollos. n