Tarifas de transporte

Escrito por  Jul 01, 2021

No constituye novedad alguna que los transportistas de la entidad pretendan que la autoridad del ramo les autorice un aumento en sus tarifas. De hecho, por lo general, ni siquiera necesitan autorización para aumentarlas. Eso lo sabe todo mundo.

Por ejemplo, muchos de los conductores de colectivos que cubren la zona periférica suroeste de Acapulco cobran en 18 pesos la dejada, cuando la tarifa autorizada es de 17 pesos. Y lo hacen en conjunto con otras infracciones o violaciones a disposiciones oficiales, como las relacionadas con las medidas sanitarias de carácter obligatorio relacionadas con la pandemia de Covid-19, como el uso de mascarilla por todos los ocupantes de los vehículos, incluido –sobre todo– el conductor, y la reducción del número de pasajeros.

Sin ánimo de generalizar –porque de seguro hay operarios respetuosos de leyes y reglamentos–, buena parte del gremio viola las disposiciones y las normas con todo desparpajo.

El director de Transporte y Vialidad del estado, Miguel Ángel Piña Garibay, reveló ayer que integrantes del gremio le han hecho llegar solicitudes de autorización para aumentar sus precios. Y agregó que esa petición no les será concedida por este gobierno, no por otra razón sino porque ya va de salida –cesa en sus funciones el 14 de octubre– y por ello no dispone de tiempo para hacer los estudios socioeconómicos correspondientes.

En otras palabras, el gobierno estaría abierto a estudiar su petición, si tuviera tiempo.

Al respecto, es preciso hacer varias observaciones: siempre que el gobierno ha decidido concederles el aumento –en el supuesto de que los estudios socioeconómicos sean reales– les ha puesto como condición el mejoramiento físico de sus vehículos, para que el servicio al usuario sea más confortable. Pero los transportistas nunca han cumplido.

El capitalismo de cuates –como ha sido caracterizada en los debates nacionales esta relación irregular entre autoridades y empresarios– debe terminar. Los empresarios deben, en buena lid, obtener utilidades de sus inversiones, y deben afrontar las pérdidas cuando estas no corren con suerte.

El gobierno no puede actuar como comparsa para que quienes no estén dispuestos a respetar las leyes y los reglamentos los burlen siempre que quieran. La función de la autoridad es cumplir y hacer cumplir las leyes. Que no se les olvide. n