Dirigir la vista hacia lo que viene

Escrito por  Sep 01, 2017

Muy crítico fue el sacerdote Ulises Gallardo Chávez al oficiar en Atoyac de Álvarez la misa para conmemorar el Día Internacional del Detenido Desaparecido, al acusar: “Actualmente la sociedad ha sido devastada por la violencia originada no sólo por los narcotraficantes y grupos de la delincuencia organizada, sino también por los grupos del gobierno que son como delincuentes de cuello y corbata”,

La alusión, desde luego, al carecer de nombres y apellidos, queda volando en el ambiente sin que ello signifique que carece de veracidad, pues la situación es archisabida por la sociedad, en cuya mayor parte prefiere guardar silencio antes que pasar a sumarse a las listas de víctimas de la violencia y la inseguridad.

Fue contundente al añadir que la principal causa de la violencia que existe en Guerrero es consecuencia de la pobreza que sufre la población actualmente, aunque le faltó mencionar otra de las causas fundamentales que es la impunidad, que resulta ser una invitación a seguir delinquiendo al no correr el riesgo de recibir castigo alguno.

Según el Índice Global de Impunidad (IGI), elaborado por la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP) y el Consejo Ciudadano de Seguridad y Justicia de Puebla (CCSJ), México es  el segundo país de 59 con mayor índice de impunidad.

En este escenario, la población vivirá en poco tiempo la coyuntura que podría presentar la oportunidad de que el país, el estado, el municipio, cambien de rumbo hacia mejores condiciones con las elecciones que se avecinan. Cada partido político está eligiendo o elegirá a sus candidatos mediante el procedimiento que más le convenga, pero finalmente serán los electores todos, los que podrán escoger en las urnas a los candidatos que consideren que pueden hacer un buen papel como gobernantes. Difícil resulta pensar que en el escaso tiempo que queda a quienes terminarán pronto su respectivo periodo, mejorarán la situación de los cientos de personas que deambulan en busca de sus familiares desaparecidos o que cambiará para bien el panorama de zozobra, violencia e inseguridad que golpean a la población o que el aparato de justicia rompa sus viejos y anquilosados sistemas para agilizar la impartición de justicia.

Por eso mismo, algo resulta imperioso, tomar la decisión de no vender el voto y analizar cuidadosamente a los candidatos, sopesando su trayectoria, su obra en sus anteriores puestos, más que sus promesas, para emitir el sufragio consciente y responsablemente a fin de llevar al poder a las personas más adecuadas.

Parecería muy temprano para hablar de sufragar, no obstante, los comicios están ya a la vuelta de la equina. n