Los estertores de una administración

Escrito por  Sep 06, 2017

La creación del Frente Ciudadano por México, que engloba a los partidos Acción Nacional (PAN), de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano (MC), seguramente le dio mucho gusto al PRI y al gobierno federal, que ya en adelante concentrarán su atención en sacar adelante su candidatura y a retener la Presidencia, relegando grandes problemas nacionales como los de la inseguridad y la violencia.

Realmente, la formación de este bloque es prueba de que le tienen temor a López Obrador.

Es un hecho que el quinto informe de gobierno del presidente Enrique Peña Nieto constituyó la voz de salida para que los priístas y el PRI armen su juego para nombrar candidato, en cuya designación tendrá que ver seguramente la manera de cómo se acomoden los demás partidos políticos.

En este tenor, el gobierno y el tricolor estarán más dedicados a estas tareas que a resolver los temas pendientes.

Además, a estas alturas de la administración federal, el régimen priísta debería estar dedicado ya, no a hacer anuncios de nuevas estrategias para superar problemas que no ha podido solucionar, sino a informar que ya se han resuelto.

Por eso mismo, más que alentar, desalienta el mensaje que Peña Nieto hizo en su informe al apremiar al Congreso a destrabar las adecuaciones pendientes al marco legal en seguridad pública e interior, como si en un año fuera a resolver lo que no tuvo voluntad de hacer en cinco años.

“La iniciativa para transformar mil 800 cuerpos policiacos en 32 policías estatales públicas es, a nuestro juicio, la mejor ruta para conseguirlo”, dijo, mientras que en su administración se ha dedicado a responsabilizar a los gobiernos estatales y municipales de la inseguridad, en tanto estados y municipios se han concretado a devolverle la responsabilidad aduciendo que corresponde a la Federación resolver los delitos cometidos por el crimen organizado.

Peña Nieto sostuvo que “una parte significativa de los homicidios dolosos no está relacionada con el crimen organizado, sino con los delitos del fuero común, aquellos que son responsabilidad de estados y municipios”, lo que equivale a decir que son estados y municipios los que han fallado, y a decir verdad, resulta obvio que ni uno ni otro han hecho su parte en el caso específico de Guerrero.

Cuando su sexenio está a punto de concluir, Peña Nieto insistió en que el Congreso defina un nuevo modelo policial en el país.

“Es imperativo definir cuanto antes –de manera conjunta entre poderes y órdenes de gobierno– un nuevo modelo policial, como condición indispensable para responder con mayor rapidez a la demanda de seguridad de la población”, sostuvo en su informe.

El tiempo se fue ya, y el Presidente sigue machacando sobre temas que ya debieron haberse agotado hace tiempo, pero en vez de eso se facilitó la expansión de la delincuencia, lastre del que ningún nivel de gobierno se hace responsable.