Comparaciones

Escrito por  Mar 24, 2018

Llama la atención la tendencia de particulares y hasta de funcionarios de establecer ciertas comparaciones.

La espiritualidad recomienda como una fórmula de vivir bien, no compararse con nadie toda vez que cada persona es un mundo, es único, es especial y es irrepetible.

Pero no solamente en el caso de las personas es improcedente hacerlo, sino igual resulta entre empresas, entidades federativas, destinos turísticos, por mencionar algunos ejemplos, porque también son únicos, irrepetibles.

Raya en el absurdo comparar la ocupación hotelera entre los destinos turísticos; Acapulco es Acapulco; no es igual a ningún otro sitio; ¿Cómo comparar la ocupación de Acapulco con Taxco o Ixtapa-Zihuatanejo cuando Acapulco cuenta con miles y miles de habitaciones, en tanto los otros dos lugares tienen sólo unos cuantos cientos?

¿Cómo comparar a Acapulco con otras ciudades de la entidad en la ocurrencia de feminicidios si el puerto es el lugar más poblado de Guerrero?

Raya no sólo en el absurdo, sino hasta en la estupidez, expresar que en Guerrero se cometen menos homicidios o más que en otras entidades federativas, como si el estado tuviera las mismas características que los demás, como territorio, población, nivel económico y social.

Puede compararse, sí, la cifra de delitos, por ejemplo, perpetrados este año en una misma entidad en relación con el que acaba de pasar.

Ayer, Óscar Rangel Miravete, titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) de Guerrero, expuso que la entidad se encuentra en los primeros lugares en cuanto a las tasas más bajas de desempleo a nivel nacional.

El señor festejó que el Inegi dio a conocer que el estado en el primer trimestre de 2018 tuvo 1.4 por ciento mientras otras entidades mostraron hasta 7.5 por ciento.

¿Con qué estado puede compararse Guerrero? Ni siquiera con Oaxaca o Chiapas, con los que ahí se lleva en materia de subdesarrollo, pero ¿podrá compararse con Nuevo León, Querétaro, Puebla o Jalisco?

Cuando Rangel Miravete refiere que la media nacional es de 3.5 puntos porcentuales en desempleo está diciendo que, si bien Guerrero está por encimita de algunos estados, también se ubica por debajo de otros. En otras palabras, estamos mejor que algunos, pero más jodidos que otros. ¿En qué plano queda la comparación?

Si dijera que Guerrero tiene una tasa de desempleo inferior a la del año pasado pese al crecimiento poblacional, estaría dando una idea más clara de la situación en que nos encontramos.

¿Qué consuelo nos quedaría si, por decir algo, dijera que Guerrero está mejor que Oaxaca, pero peor que Querétaro o Nuevo León?

Habría que ser más cuidadosos con las comparaciones, porque si se trata de engañar o confundir, puede ser un buen recurso, pero no si se trata de informar con transparencia y honestidad.