Xavier Olea, una espina en el camino

Escrito por  Abr 27, 2018

La renuncia de Xavier Olea Peláez a la Fiscalía General del Estado (FGE) no debe ser motivo de jolgorio ni debe verse en su salida la seguridad de que el funcionamiento de la dependencia mejorará sustancialmente.

Olea Peláez era el titular, no la Fiscalía.

Si bien es cierto que el ex funcionario incurrió frecuentemente en situaciones que pusieron en entredicho su profesionalismo, que a veces rodó por los suelos hecho añicos, y, en general, no produjo los resultados esperados por los guerrerenses, no menos cierto es que la dependencia opera con carencias que no le permiten avanzar de acuerdo con los requerimientos actuales.

El ex fiscal hizo ver en numerosas ocasiones, incluso al comparecer ante el Congreso del Estado, las fallas que encontró en la Fiscalía, empezando por policías impreparados; prácticamente pronosticó el fracaso del nuevo sistema acusatorio penal, amén de exponer otras fallas.

La respuesta que recibió fue una andanada de críticas por quejumbroso. Optó por replegarse y a sobrellevar la situación.

Si era Olea Peláez el inoperante, saldrá a flote la respuesta con el sucesor, quien, ese caso, reportará resultados, pero si era la gente la que le fallaba, también la gente le fallará al sucesor, igual se pondrá en evidencia la probreza en equipo tecnológico, métodos de investigación y otras carencias de las que se quejó el fiscal saliente.

Cuando lo citó el Congreso, algunos diputados fueron severos con él, los hubo también quienes lo apoyaron, pero ni unos ni otros lo respaldaron para gestionarle mayores recursos que lo condujera por un mejor desempeño.

No es momento, pues, para echar las campanas a vuelo ni para hacer leña del árbol caído; es la oportunidad, sí, para designar al profesionista adecuado, así como para analizar la situación de la Fiscalía y procurar la manera de otorgarle lo que le falte, toda vez que la autonomía en sí no es suficiente, pues por un lado le concede libertades pero por otro la limita.

Si se quieren resultados debe dotarse lo necesario, lo mismo en recursos económicos y tecnológicos que en el aspecto humano y el científico, de otra manera, así el fiscal sea el hombre más preparado, capaz y experimentado, no podrá con la tarea.

Olea Peláez se va en medio de la desaprobación generalizada; su paso por la FGE, haya sido regular, malo o pésimo, debe ser una experiencia que no se debe repetir, pues la ausencia de justicia, a la par con la inseguridad y la violencia, es uno de los más grandes quebrantos que golpean Guerrero. n