Versiones encontradas

Escrito por  Abr 28, 2018

Para aquellos que se resisten a dar crédito a las estadísticas gubernamentales a nivel nacional y se aferran a sus propias versiones, negándose a ver la realidad, en el primer trimestre de 2018 en Guerrero la cifra de homicidios llegó a 572, contra 550 de 2017; 464 en 2016 y 433 en 2015, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública de la Secretaría de Gobernación (SG).

Mientras tanto, las cuentas del gobierno local arrojan que este año se ha contenido la violencia; sin citar una sola cifra, se asegura que hay casos de escándalo, es verdad, “pero no han subido”.

Encuentra consuelo en el hecho de que, apunta, la violencia no es privativa de Guerrero, sino se presenta en todo el país, y en otros estados se ha incrementado el número de homicidios dolosos, en tanto en esta entidad, sostiene, se ha contenido.

En marzo, cita a su vez SG, la entidad se colocó en el segundo lugar nacional de homicidios dolosos, junto con Baja California, con 205 casos cada uno, después de Guanajuato, que reportó 224.

En general, la tasa de homicidios dolosos en Guerrero es de 15.78 por cada cien mil habitantes, más de 10 puntos que la media nacional, de 5.25 casos.

Algo anda mal: o el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública miente con sus cifras o el gobierno local o no sabe cómo andan las estadísticas sobre la ola delictiva, o las conoce, pero intenta calmar a la población haciéndole creer que la situación no es tan grave.

Cierto es que los casos de escándalo colocan a Guerrero como un estado extremadamente violento, como es el de los seis policías estatales emboscados y asesinados con saña en el municipio de Zihuatanejo, hecho que dio la vuelta al país y traspasó fronteras, pero no menos verdadero es que no transcurre un solo día sin que haya ejecutados o levantones en varios municipios.

La doble versión genera confusión entre la gente, aunque una esté sustentada en estadísticas recopiladas por un organismo especializado en la materia y la otra sea verbal, pero proviene de una autoridad y, por tanto, se supone que tiene credibilidad.

Lo mejor de todo sería que se pusieran de acuerdo y manejaran la información en el mismo sentido, y lo peor sería que alguien intentara engañar a la población, restando gravedad a la situación; no obstante, la gente vive día a día momentos de pánico y desarrolla sus actividades cotidianas con la sensación de inseguridad.

Por tanto, mejor aun sería que, de una vez por todas, se aplicara una estrategia efectiva, que dé la tranquilidad que tanto anhelan los guerrerenses, en vez de concretarse a tareas de contención. n