Palabras contra la violencia

Escrito por  May 21, 2018

Si, como afirmó el secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida, en su visita a Acapulco este viernes 18, el gobernador Héctor Astudillo “cuenta con todo el respaldo de la Federación, todo su apoyo, para hacer de Guerrero el gran estado que es y eliminar los problemas, en particular el de seguridad”, habrá que entender que, de plano, el gobierno de la República ha sido incapaz de resolver la inseguridad, la misma que durante su campaña se comprometió a abatir el presidente Enrique Peña Nieto.

Al inaugurar la 119 Jornada Nacional del Notariado Mexicano, el funcionario federal se lució; no dejó la más pequeña duda de que el gobierno estatal cuenta con todo el apoyo del gobierno federal; sin embargo, los resultados, particularmente en cuanto a la violencia y la inseguridad, no han sido los esperados, sino, por lo contrario, la situación ha empeorado, porque la comisión de asesinatos dolosos ha ido en aumento constante.

Rápidamente halló una justificación al fracaso en este renglón. “Este problema no se resolverá con fórmulas mágicas, sino con esfuerzo, con trabajo, con disciplina”.

Tal vez porque acaba de asumir el mando de la SG, Navarrete Prida no se ha dado cuenta de que el actual sexenio está a punto de terminar y es esta la hora en que los resultados de ese esfuerzo, ese trabajo, esa disciplina, están muy lejos de los resultados que puedan dar a los guerrerenses la tranquilidad con la que puedan vivir en paz.

Al cuarto para la hora, el funcionario retoma el tema del C5. Dijo que este apoyo mejorará la infraestructura con más capacidad logística “para atender los temas de seguridad, y con aumentar los niveles de cooperación para la capacitación y certificación de policías municipales y atender los lugares donde hay dos grupos delictivos que han enfrentado con violencia a la población y al gobierno”.

Esa será la gran aportación de la Federación, después de que no ha podido con la violencia que, admitió, “ha crecido en niveles que son absolutamente inadmisibles, como también sería inadmisible contestar con discursos. Se tiene que contestar con resultados, con hechos”.

Mas el caso es que, en los discursos, el combate a la inseguridad resulta muy florido y hasta elegante, pero en los hechos la sangre corre incontenible hasta el río.

Si el esfuerzo, el trabajo y la disciplina no han rendido los frutos apetecidos, y no hay nada, ningún programa, ni estrategia, en qué depositar la esperanza, bien haría este gobierno agonizante en buscar, ahora sí, una fórmula mágica, puesto que las fórmulas que se sacó de la manga han fracasado. n