Carta abierta para pacificar el país

Escrito por  Jul 19, 2018

Por si quedara alguna duda acerca de la conveniencia de que el Estado Mayor Presidencial continúe al lado del presidente de la República para cuidar su integridad física y de su familia, y asistirlo en tareas que requieren cercanía, la disertación que la ex ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Olga Sánchez Cordero, hizo este martes ante el Colegio de México acabó de redondear el convencimiento al respecto.

La doctora Sánchez Cordero reveló que cuando planteó a Andrés Manuel López Obrador la conveniencia de legalizar las drogas, el próximo presidente le dio “carta abierta: lo que sea necesario para pacificar al país”.

No se trata ya de una simple declaración audaz de la nominada para secretaria de Gobernación, como las que hizo previamente y que fueron en su momento reseñadas en este espacio: es una postura que comparte quien en unos meses conducirá los destinos de la nación.

En otras palabras, López Obrador no sólo está decidido a romper con modos y maneras de administrar los recursos públicos, sino que está de acuerdo en aplicar una solución radical, incruenta, para resolver uno de los problemas más graves del país.

Esto por si solo genera la imperiosa necesidad de cuidarlo ante la previsible reacción de los intereses que se verían afectados con esa medida. Y hay que sumar los otros intereses, los que no tienen que ver con las drogas.

Mención aparte amerita la propuesta de solución en sí misma. Se trata una iniciativa impulsada desde hace años por sectores sociales de mente abierta interesados en una solución de raíz al problema de la violencia relacionada con la producción, comercialización y tráfico de las drogas de origen vegetal, basada en la premisa de que toda prohibición genera un mercado subterráneo, pues siempre que haya demanda habrá oferta.

Se basa también, por otro lado, en el derecho que debería tener toda persona adulta mentalmente sana de hacer de su vida lo que le venga en gana, siempre y cuando no afecte a terceros, sin necesidad de un Estado-papá que le diga lo que es bueno y malo.

La propuesta representa, hoy por hoy, una gran contribución a la real posibilidad de pacificar el país por un método incruento. n