Las voces de las víctimas

Escrito por  Ago 29, 2018

El salón Teotihuacán del Centro Internacional Acapulco se transformó ayer en el centro del dolor y el sufrimiento, la indignación y la esperanza a la vez, al acudir cientos, miles de víctimas de la injusticia y la impunidad, al Foro Escucha Acapulco, por la Pacificación y Reconciliación Nacional.

¡Ni perdón ni olvido! ¡Justicia para las víctimas! ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos! ¡No más simulación!, fueron, entre otras, las consignas más vigorosas que se propagaron por el salón, procedentes de personas que han buscado a sus familiares por aquí, por allá, por todas partes, sin el apoyo gubernamental, lo cual convierte al gobierno que encabezará Andrés Manuel López Obrador en la esperanza de, por un lado, saber el paradero de los ausentes y, por otro, lograr la ansiada justicia.

El foro se convirtió en el termómetro para medir la indignación de agraviados de toda clase de males: agrupaciones de diversas regiones del estado, como Costa Grande, policías comunitarias de Costa Chica, dirigentes campesinos de la sierra, familiares que perdieron un ser querido, organizaciones sindicales que acusan violencia laboral, defensores del medio ambiente, víctimas del crimen organizado y más.

La exigencia es, en todo caso, irreductible: investigar, dar con los culpables y castigarlos, y después, sólo después tal vez, podría hablarse de perdón.

El vocero de los Padres de los 43, Felipe de la Cruz Sandoval, advirtió: “nosotros no podemos perdonar todavía, cuando el dolor existe es porque la herida está abierta”.

Grande es el desafío que tendrá enfrente el próximo gobierno; de entrada, el senador Alejandro Encinas Rodríguez, designado para el foro como representante del llamado a ser el próxino secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo, aseguró: “vamos a romper con el pasado. Venimos a acabar con la simulación. Queremos recuperar los principios fundamentales de un buen gobierno. Debe terminar la impunidad. Si queremos paz, debe haber justicia”.

Encinas fue contundente: “El próximo gobierno federal llegará al fondo del caso Ayotzinapa, y se castigará a responsables, así se trate de elementos de la Armada, el Ejército o un gobernador”.

El reto está ahí; una tarea descomunal; la deuda histórica adquirida por un gobierno indiferente al dolor y el sufrimiento de sus gobernados permanece en espera de ser saldada.

Las víctimas demandan que sea López Obrador quien lo haga, para lo que tendrá que enfrentar y vencer el poder de grupos internos, que, para no perder sus fueros, libertades y privilegios, deben estar atrincherados ya. n