Pluralidad demandante

Escrito por  Sep 02, 2018

La conformación del Congreso de Guerrero en la 62 Legislatura que tomó posesión ayer, demandará, a no dudarlo, de una clara vocación parlamentaria de sus integrantes, quizá como nunca antes, pues por lo pronto ninguna fuerza política de las que lo constituyen tiene la mayoría absoluta –es decir 50 por ciento más uno de los votos–, si bien esta circunstancia podría variar en un futuro.

Si Morena, que comienza este periodo legislativo con 20 diputados, pudiera sumar y agregar a sus filas a los suficientes legisladores como para tener mayoría simple, las gestiones se le facilitarían sobremanera, lo cual podría resultarle muy útil en la función sustancial de la legislatura, que es la promoción de iniciativas y de reforma de leyes.

Pero por sí sola esta fuerza no podría ir mucho más allá; para reformar la Constitución se requiere de mayoría calificada, es decir las dos terceras partes de la votación del cuerpo legislativo, y eso haría necesaria mucha madurez política y vocación de diálogo. Los diputados deberán darse un trato respetuoso siempre para tener la mente y la actitud abiertas a las propuestas y los argumentos de sus pares. Y deberán hacer un uso intensivo del argumento, en vez de la fuerza avasalladora del voto –porque no la tendrán– para convencerse unos a otros de las ventajas de una o de otra propuesta.

Por más que al calor de la contienda electoral se inflamen los sentimientos patrióticos, y las proclamas inciten a la refundación de la nación, el hecho es que México no recomienza con esta legislatura. Los resultados de esta elección son apremio hacia la maduración del sistema democrático mexicano y hasta pueden ser el aliciente que necesita la República para instalarse de lleno en lo que los polítólogos dan en llamar normalidad democrática.

Representa, por supuesto, la oportunidad de abatir –si bien seguramente no erradicar– los escollos que aquejan al país y que no le permiten avanzar.

Pero, con innegables excepciones, ese es el empeño que ocupa a todas las fuerzas políticas, pues todas ellas –cada cual a su manera, con sus banderas, su ideología y su programa de gobierno– buscan la superación de México. n