Letra muerta

Escrito por  Sep 09, 2018

Si bien es comprensible y justificada la preocupación de la asociación defensora de animales Patitas Felices por la vida de los caballos empleados para tirar de las carrozas para paseos turísticos –que en Acapulco son llamadas calandrias–, es de hacer notar que este problema es apenas una fracción menor del reto que las autoridades están obligadas a superar en este tema.

La Ley de Bienestar Animal del estado es letra muerta, y lo seguirá siendo hasta en tanto las autoridades no cobren consciencia y desarrollen verdadera vocación por proteger a nuestros compañeros de viaje en este planeta.

En efecto, una de las consecuencias esperadas de esta ley –promulgada en julio de 2014– era que los caballos de tiro de las calandrias saldrían de circulación y pasarían a mejor vida, sin eufemismos.

Y la ley ordena la creación de Centros de Control Animal administrados unos por los ayuntamientos y otros por la Secretaría de Salud del estado, a los que podrían ser remitidos los jamelgos retirados del servicio de tracción de los mencionados vehículos de paseos turísticos. Pero, a cuatro años, tales establecimientos no existen.

Así, quien tendría que hacerse cargo de la manutención de los caballos sería su propietario, para quien resultaría oneroso alimentar y dar atención veterinaria a sus animales a cambio de nada, porque éstos ya no saldrían a la Costera a proporcionarle los ingresos que necesitaría para ello. De este modo, podrían correr la misma suerte que los animales de los circos, que murieron de hambre cuando dejaron de producir ingresos.

Es seguro que seguirá habiendo no sólo caballos en la Costera, sino, un poco más hacia el interior de la ciudad, perros, gatos, cerdos, gallinas y una gama más o menos extensa de animales abandonados, enfermos y desnutridos, sin que la autoridad les preste debida atención, a pesar de sus esfuerzos.

Pero, ¿qué se puede esperar de unas autoridades urgidas por conseguir dinero para pagar salarios retrasados y aguinaldos de sus trabajadores? n