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Ayotzinapa: mesura

Escrito por  Sep 23, 2018

Bien harían los dirigentes estudiantiles de Ayotzinapa y de otras normales del estado y del país en tomar nota de los cambios que implica la pasada elección del 1º de julio, en aras de cuidar el prestigio y la integridad física de su movimiento.

Nadie en México –ni la derecha, ni la izquierda, ni los comentaristas de la política, ni los simples observadores– duda que la masiva votación a favor de un cambio, independientemente de si al final éste satisface todas las expectativas, modificó todo el panorama político, social y hasta económico del país, porque abrió posibilidades inusitadas de justicia social y de atención a casos de especial relevancia por las violaciones a los derechos humanos implicadas, igual que al debido proceso y a las leyes.

En esa categoría cae el caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa víctimas de desaparición forzada en Iguala la noche del 26 al 27 de septiembre de 2014.

El próximo gobierno de la República ya empezó a tomar medidas para atender esos casos paradigmáticos, en cumplimiento de las ofertas de campaña del entonces candidato Andrés Manuel López Obrador y de muchos más que participaron como abanderados de su partido.

Para el caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa, ya anunció la designación de Alejandro Encinas para hacerse cargo de rehacer la pesquisa y llevarla hasta sus últimas consecuencias incluyendo las recomendaciones del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes, caiga quien caiga.

¿No debería mover un compromiso así para moderar la intensidad de la exigencia mientras hay resultados?

Una acción como la que el país presenció azorado el pasado jueves en televisión nacional –y al día siguiente en los medios impresos– es innecesaria, provocadora, temeraria y peligrosa. Una turba de jóvenes embozados lanzando artefactos incendiarios por encima de los muros del cuartel militar de Iguala no es la mejor muestra de la actitud proactiva que requiere México, según lo ha pedido el propio López Obrador, no sólo para lograr la reconciliación nacional, sino ni siquiera para hallar el camino a la verdad en éste y en muchos otros episodios oscuros de la vida nacional. n