Cátedra tardía

Escrito por  Sep 25, 2018

Docto en materia política, el senador Manuel Añorve Baños impartió cátedra a los diputados locales.

Ser mayoría en el Congreso, advirtió el ilustre politólogo del Partido Revolucionario Institucional, “no significa avasallar”.


Habló así al ser entrevistado respecto a la falta de acuerdos en el Congreso local en torno a la repartición y la integración de las 33 comisiones ordinarias, sobre las que se ha señalado a los legisladores de Movimiento Regeneración Nacional (Morena) de querer presidir la mayoría de ellas y las más importantes.

La sentencia del priísta bien estaría para escribirla con letras de oro en el Congreso para que sirviera como guía a los legisladores de la actual legislatura y de las futuras.

Empero, no debió pronunciarla hasta ahora, sino en la legislatura pasada, cuando el PRI era mayoría, situación de la que se aprovechó para avasallar junto con sus aliados a los diputados de los demás partidos, dejando del Congreso una imagen maltrecha.

Un caso de esos fue aquel relacionado con el ahora ex diputado priísta Saúl Beltrán Orozco, acusado por la Fiscalía General del Estado (FGE) de asesinar a un individuo cuando era presidente municipal de San Miguel Totolapan.

Cuando la FGE solicitó al Congreso su destitución, los diputados priístas y sus camaradas hicieron cuanto pudieron para evitar su desafuero; primero impidieron su destitución, posteriormente maniobraron para concederle permiso, poniéndolo finalmente a salvo de la justicia.

Otro, no menos bochornoso, fue la terquedad priísta convertida en mayoría para bloquear el regreso de Marco Antonio Leyva Mena a la alcaldía de Chilpancingo.

Para lograrlo, diputados priístas y aliados tuvieron la osadía de pedir a la sala regional del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación aclarar la sentencia que emitió ordenando la reinstalación del alcalde con licencia.

Los señores no entendieron el veredicto y demandaban al tribunal que se lo explicara.

La sala regional los mandó a freir espárragos advirtiéndoles que nada tenía que explicarles y les reiteró su decisión de que Leyva Mena regresara a la alcaldía.

Se hicieron los desentendidos aprovechando un receso del Congreso.

La autoridad federal tuvo que amenazarlos con multarlos con hasta 441 mil pesos a cada diputado, si seguían negando la reinstalación.

Muy a su pesar, no tuvieron más que oberdecer.

Otro detallito de la aplanadora priísta: defender a toda costa al que era fiscal general del estado, Xavier Olea Peláez, contra quien Movimiento Ciudadano exigía juicio político ante la falta de resultados frente a la ola de sangre que ahogaba y sigue ahogando a la entidad.

Olea Peláez se fue cuando quiso. “No procuraba justicia, procuraba impunidad”, llegó a decir un diputado de MC.

Ahora que el PRI se convierte en oposición, el senador Añorve Baños hace un descubrimiento: La mayoría no significa avasallar; pero cuando el PRI lo ejecutó el maestro guardó silencio. n