El PRD y la ultraderecha

Escrito por  Oct 14, 2018

Es una pena que justo ahora, cuando buena parte del mundo se precipita hacia un despeñadero de extrema derecha, el partido político señero de la izquierda en México, el PRD, esté muy cerca de la extinción. Pero más penoso es que esta circunstancia sea consecuencia de errores propios.

En verdad, el avance de la ultraderecha en el mundo es no sólo impresionante, sino, sobre todo, preocupante. Los ejemplos son cada vez más: en Alemania –sobre todo en el lado este, el que vivió bajo el régimen socialista 44 años–, Polonia –también socialista antes–, Austria, Italia, Estados Unidos –al frente del cual se colocó un cínico populista de derecha–, Guatemala y recién en estos días Brasil. No deja de asombrar la gran cantidad de votos con que los representantes de la ultraderecha se han ido imponiendo a las otras visiones del mundo por doquier.

En el caso de Brasil, cuesta trabajo imaginar cómo es que en la primera vuelta electoral el candidato ultraderechista Jaír Bolsonaro obtuvo el voto de más de 49 millones de personas, que lo colocaron muy cerca de ganar la elección sin necesidad de una segunda vuelta, pero más difícil es imaginar que muchos millones de esos votos son de obreros y de mujeres pobres, quienes serían no los menos favorecidos por un gobierno de extrema derecha, sino los más perjudicados.

En México las expresiones de ultraderecha son marginales, y sería deseable que se quedaran en ese nivel y que incluso fueran reducidas a la nada. La ultraderecha ha estado y está detrás de muchos de los más sangrientos conflictos que han sumido a la humanidad, a naciones y a pueblos en guerras con enormes pérdidas de vidas humanas.

Una expresión de ultraderecha, si bien más radical que la de Bolsonaro, llevó a Hitler a la cumbre del poder en Alemania, y ya todos sabemos en qué terminó esa aventura: más de 70 millones de vidas perdidas por todo el mundo en la Segunda Guerra Mundial.

Pero el hecho de que esa expresión sea reducida en México no debe ser razón para desentenderse del peligro. La ultraderecha ha ascendido en países en los que la izquierda no hizo la tarea o no la hizo correctamente, y la prueba de esta aseveración son los antiguos países socialistas, donde, en cuanto hubo elecciones libres, los partidos comunistas fueron prácticamente borrados del mapa por la voluntad del pueblo.

De vuelta a nuestro país, la recuperación le queda muy cuesta arriba al PRD. Ayer, por lo pronto, La Jornada cabeceó su nota principal de la página 3: “Multado, sin votos ni dinero, el PRD despide a su personal”, y da cuenta de la estrepitosa caída en votos y en financiamiento –y faltó agregar, en credibilidad– del partido que hace casi 30 años rompió el monolito del poder en México. n