Ex alcalde contra las cuerdas

Escrito por  Oct 30, 2018

Si bien amainó la tormenta política en cuya vorágine se vio envuelto Evodio Velázquez Aguirre, no es de creerse que el ex presidente municipal de Acapulco pueda dormir tranquilo.

Hace algunos días, Velázquez se replegó y pidió piedad al gobierno del estado, en cuyo apoyo publicó un desplegado en el que se sometía, acción con la que la lluvia de acusaciones y cuestionamientos en su contra cesó.

Empero, perduran ciertas situaciones que no lo dejan en paz.

El fiscal general del estado, Jorge Zuriel de los Santos, por ejemplo, informó que la Secretaría de Seguridad Pública estatal presentó denuncia penal por la desaparición de 183 armas en la Policía de Acapulco.

Indicó que la misma está dirigida contra quien resulte responsable; supuestamente hará investigaciones para deslindar responsabilidades y llamará, aseguró, a quien tenga que llamar.

Se entiende que difícilmente Evodio resultaría culpable de la pérdida porque no era él quien las tenía bajo su resguardo, pero en un momento dado ese no sería impedimento para que la Fiscalía lo llamara a cuentas con el fin de que declare; hacerlo colocaría nuevamente al ex primer edil en el centro del escándalo.

Si son cientos, tal vez miles, los delitos que tiene que investigar el fiscal, pero aparentemente no se ocupa de ellos, no sería de extrañarse que en el caso de Velázquez procediera con toda puntualidad para mantenerlo acalambrado.

Pero no sólo la Fiscalía lo tiene contra las cuerdas; la Auditoría Superior del Estado (ASE) lo mantiene bajo la mira al tener pendientes por solventar 30 observaciones sobre el dinero que manejó en 2016 y 2017, en tanto entrando 2019 comenzará a revisar las cuentas públicas de 2018.

El auditor general, Alfonso Damián Peralta, no ha informado en qué situación se encuentran los demás ex alcaldes, pero a Evodio lo tiene bien marcadito.

Tal vez el hacha del verdugo nunca llegue a caer sobre la cabeza del perredista, pero con la denuncia penal y las revisiones de la ASE se mantendrá ocupado pensando en cómo salir de la encrucijada, hundido en la zozobra por no saber hasta dónde llegarán los acicates, sobre todo si no se apresura a negociar su tranquilidad.

Evodio no es el primer alcalde al que se le han perdido armas, ni el único que ha salido con las cuentas rengas en la ASE, pero si ninguno de ellos se ha visto en un atolladero semejante, se desconoce cuál será el final de su propia historia, que por ahora no se vislumbra por ningún lado que vaya a ser feliz. n