Dejan solo a Acapulco

Escrito por  Oct 31, 2018

Los cuestionamientos en torno al trabajo de promoción turística de Acapulco no cesan.

Ahora es el presidente de la Asociación de Bares y Restaurantes de Acapulco, Óscar Bustos, quien acusó que la promoción que lleva a cabo el Fideicomiso para la Promoción Turística de Acapulco (Fidetur) en el extranjero no está bien dirigida, pues el mercado turístico que alimenta la vida nocturna del puerto no llega de California o Texas, de donde el actual gobierno estatal presume vuelos directos.

Puso en entredicho el enfoque empleado. Apuntó que el mercado que ha tenido Acapulco de Estados Unidos desde los años 70 es el que está en el noreste, la costa de Nueva York, Boston, Chicago, el sureste de Canadá, Ontario y Quebec, de donde venía la mayor afluencia de turistas.

Por su parte, la diputada presidenta de la Comisión de Turismo del Congreso local, Guadalupe González Suástegui, consideró que las malas noticias sobre Acapulco son muy difundidas por los medios, y eso genera la mala percepción que inhibe la llegada de turistas.

Desde luego, la legisladora se refiere a la inseguridad y la violencia.

González Suástegui dio a su voz el tono de queja, pero las cifras, los hechos, el derramamiento de sangre, ahí están a la vista de todos.

Debió cuestionar, más bien, la incapacidad del gobierno para abatir el problema, así como la ausencia de promoción que reduzca los efectos de la información que trasciende más allá de la frontera incluso.

No se ha sabido, no obstante, que el Fidetur, cuya función es promover el puerto, haya llevado a cabo, esté realizando o proyecte efectuar, campaña alguna para reducir las consecuencias de las malas noticias en el exterior.

La sangre no termina de correr, y el trabajo para echar abajo los daños no comienza.

Fidetur, ante la magnitud de los acontecimientos de violencia, no la tiene fácil, porque no se puede ocultar el sol con un dedo, pero lo más delicado del asunto es que ni siquiera intenta tranquilizar a los mercados potenciales. Pero, eso sí, se dedica a gastar los millones en grandes sumas que no generan ningún beneficio al puerto.

En tanto la afluencia de paseantes sigue en picada, la violencia con su cauda de asesinatos cotidianos resulta irrefrenable, lo cual no es motivo para que se haga lo suficiente para sacar adelante a Acapulco.

Faltan dos meses para que termine 2018, y no se sabe de planes promocionales para desplegarse en 2019. Habría que preguntar no sólo a Fidetur, sino también a la Secretaría de Turismo estatal, a la municipal de Acapulco y a las comisiones de Turismo del Congreso del estado y del cabildo porteño, de qué manera justifican sus salarios sus integrantes. n