No lo defiendas, Camilo

Escrito por  Nov 13, 2018

El dirigente de la Red de Izquierda Revolucionaria, Camilo Valenzuela, cabalgó hasta la pradera, roció gasolina al pasto seco y lanzó el cerillazo.

Aseguró que “hay una embestida de los grupos empresariales del país, los grandes capitalistas, las camarillas políticas a su servicio y los grandes medios de comunicación”, quienes ofrecerán una “cerrada resistencia” contra el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, próximo a comenzar.

Acto seguido, llamó a las organizaciones sindicales y al “campo progresista” a generalizar el proceso de organización participativa de la sociedad, y generar que la gente no organizada decida construir sus organizaciones permanentes, no dirigidas de manera vertical y centralizada.

No se sabe a ciencia cierta qué trató de decir, pero una de las interpretaciones que se le puede dar a su pronunciamiento es que la sociedad que no está inmersa entre los grandes capitalistas, las camarillas políticas a su servicio y los grandes medios de comunicación debe organizarse y estar presta a tomar las calles y emprenderla contra el enemigo, si éste insiste en levantar la voz y expresar sus puntos de vista respecto a la vida del país.

Contrario a esta postura, el presidente de México a partir del primero de diciembre ha mantenido una actitud de serenidad, de diálogo, de acercamiento hacia quienes se han inquietado por sus proyectos.

En su derecho están los diversos sectores de la sociedad de externar su manera de pensar sobre los diversos rubros de la vida nacional, y López Obrador ha afirmado una y otra vez que así lo entiende, lo acepta y lo respeta.

Ha tranquilizado al sector empresarial respecto al proyecto del nuevo aeropuerto; de inmediato sacó la cara para apaciguar el oleaje levantado por el anuncio de la iniciativa de ley mediante la cual se pretendía echar abajo las comisiones que cobran los bancos.

Luego entonces, en nada contribuye a mantener la estabilidad del país y a preparar el terreno para que López Obrador asuma la magistratura en un ambiente de tranquilidad la actitud de Camilo Valenzuela, quien lejos de propiciar calma y quietud, parece pretender calentar a la población para que se lance contra los disidentes con miras a lincharlos por su atrevimiento.

Son, pues, momentos cruciales para alcanzar un entendimiento y un diálogo que conduzcan a la solución de los problemas del país y a su crecimiento, no para soliviantar los ánimos mirando moros con tranchete en todas partes, ni buscando maneras de congraciarse con López Obrador, a quien flaco favor se le hace al pretender incendiar la pradera. n