Abandono

Escrito por  Nov 17, 2018

Mal mensaje es el que envía el gobierno en torno a sus subordinados dedicados a proteger a la sociedad y a procurarle justicia, cuando les exige disciplina, lealtad, integridad y dedicación, pero en cambio les niega condiciones laborales decorosas, seguridad social y salarios dignos.

Por un lado, la autoridad los explota, maltrata y somete a condiciones infrahumanas, en tanto por otro, la sociedad los critica, los condena, los juzga, los menosprecia por no hacer su trabajo como debe de ser.

Este jueves, el secretario de Seguridad Pública del municipio, Geovanni Raúl Mejía Olguín, dijo que en la dependencia hay muchas deficiencias; por ejemplo, los policías no cuentan con seguro médico, ni de vida: “no le puedes exigir a un policía que esté al 100 por ciento cuando no le das lo básico para trabajar”.

Mucha razón.

El pasado día 13, agentes del Ministerio Público, policías ministeriales y peritos de la Fiscalía General del Estado (FGE) marcharon para exigir a los diputados locales que se provea en el Presupuesto de Egresos una partida especial para atender sus demandas: incremento salarial, bono de fin de año, bono de alto riesgo, viáticos y pago del bono del Día del Padre.

¿Qué calidad puede esperarse en el trabajo de un empleado al que no le cumplen la entrega de prestaciones y no le asignan un salario decoroso y que además en su actividad cotidiana pone en riesgo su vida?

Después de siete meses del asesinato de sus familiares –policías del estado ultimados en una emboscada en la comunidad de Las Mesillas, en Zihuatanejo–, condenaron que después de tanto tiempo, ni las autoridades ni el gobernador cumplan las promesas que les hicieron después del trágico suceso, como el pago del finiquito total de los agentes, pago de los gastos funerarios –de los cuales sólo se recibió una parte–, además de becas para los hijos, pensión para los familiares y el pago de los seguros de vida, todo esto en un plazo no mayor a los seis meses.

Eso sí, muertos ya, hay homenaje, guardia de honor, disparos de salva, discursos exaltando la labor de los difuntos y promesas, que luego no se cumplen.

¿Estará dispuesto un policía a arriesgar su vida sabiendo que, si muere, su familia quedará en el desamparo porque su jefe o patrón la abandonará?

Todavía rondan por ahí decenas de ex policías de los que se deshizo la administración estatal, haciendo marchas y reclamos de justicia al considerar injustificada, y por tanto ilegal, su separación de la corporación.

El desprecio, el rechazo y el silencio oficial son la respuesta a sus demandas.

¿Qué tanta dedicación estarán dispuestos a poner en su trabajo de proteger a la sociedad los policías en activo sabiendo que pueden correr la misma suerte que sus ex compañeros?

Curiosamente, son los empleados del gobierno que más exponen la vida, junto a los heroicos bomberos, los más mal pagados y maltratados, en tanto otros que ni se despeinan disfrutan de altos salarios y privilegios inmerecidos.

Mal patrón es aquel que exige, pero no se ocupa del bienestar de sus trabajadores y los abandona cuando caen en desgracia. n