¿A quién rinde cuentas el fiscal general?

Escrito por  Oct 18, 2017

Dijo bien el gobernador Héctor Astudillo Flores cuando precisó que las tareas de investigación de los delitos no es de su competencia.

Es, efectivamente, de la Fiscalía General del Estado (FGE), rango que adquirió luego que desapareció la Procuraduría General de Justicia del Estado, para ir acorde con el sistema penal acusatorio, que entró en vigor a mediados de 2016.

No obstante, a falta de información suficiente, la mayor parte de la población siguió con la idea de que la procuración de justicia, ahora a cargo de la FGE, seguía dependiendo del Poder Ejecutivo; en consecuencia, la ola de protestas y exigencias de la aplicación de la ley, derivadas de los constantes homicidios y otros delitos, se han proyectado contra el gobierno del estado, que, quizás por táctica política, se había resistido a deslindarse.

Si bien el titular de la Fiscalía, Xavier Olea Peláez, se ha encargado de vender la idea de que el gobernador es su jefe, y éste no se había encargado de desmentirlo, la verdad es que el mandatario ninguna autoridad tiene, legalmente hablando, sobre la FGE y, por tanto, ni sobre el Ministerio Público, ni sobre la Policía Ministerial.

El cambio ha ocasionado confusión; si bien el jefe del Ejecutivo propuso a Olea Peláez para ocupar el cargo, fue el Congreso local el que aprobó el nombramiento; por tanto, ahora, los que demandan la salida del fiscal general ante la falta de resultados sobre la ola de violencia que ahoga a Guerrero, no saben si enderezar la exigencia hacia el gobernador o al Congreso local.

En sí, la FGE se manda sola; es autónoma, sin injerencia alguna del Poder Ejecutivo.

Por tanto, no se sabe de bien a bien a quién tiene que rendir cuentas el fiscal.

Es un hecho que el gobernador no cuenta con facultades para destituirlo, y si la atribución corresponde al Congreso, los diputados se han hecho los sordos y omisos hasta ahora respecto a los reclamos de los sectores de la población que cuestionan ruidosamente la labor del fiscal general, que no ha hecho más que quejarse de sus colaboradores y de falta de recursos económicos para desempeñar el cargo.

Entre tanto, mientras la ola de sangre baña a Guerrero, el trabajo desarrollado por la FGE no ha ido más allá de realizar alguna detención de poca importancia, recoger alguno que otro vehículo, así como levantar las actas correspondientes a los asesinatos y comprometerse de manera puntual y contundente a investigarlos, sin que sus supuestas investigaciones den resultados que vayan más allá de las especulaciones. n