Despenalizar las drogas

Escrito por  Oct 19, 2017

No podía ser más oportuno el momento elegido por el alcalde Evodio Velázquez Aguirre para manifestar su posición –cercana a la ya conocida del gobernador Héctor Astudillo Flores–, en el sentido de que es necesario revisar el estatus de la amapola, catalogada hasta ahora como cultivo ilegal, al igual que sus derivados.

Coincide el presidente municipal con el mandatario estatal en que mantener la prohibición de este cultivo y de sus derivados da pie a la violencia de las bandas criminales, pues su alta rentabilidad les sirve de aliciente y motor para vivir al margen de las leyes.

Un día antes de la declaración del alcalde, el Inegi publicó su Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (Ensu), según la cual durante septiembre de este año la percepción de inseguridad entre los ciudadanos siguió en ascenso respecto del mes anterior y respecto del mismo mes, pero del año pasado, en todo el país.

Guerrero, por supuesto, tiene participación en estos resultados, si bien con sus particularidades. Según la encuesta del Inegi, mientras en Acapulco los habitantes se sienten más inseguros, en Chilpancingo y en Ixtapa-Zihuatanejo se sienten menos inseguros, pero no tanto como para echar las campanas al vuelo, pues en la capital se sienten inseguros 92.4 por ciento de ellos, mientras que en el par de balnearios de Costa Grande tienen sensación similar 79.2 por ciento de los pobladores.

Por otro lado, el ex alcalde Alberto López Rosas advirtió, también ayer, que las elecciones del próximo año serán revestidas de características especiales, pues ni el gobierno ni los partidos políticos contarán con recursos como en otros tiempos, pues el impacto que los fenómenos naturales tuvieron en muchas ciudades del país es de tal magnitud que serán necesarias cuantiosas reasignaciones de recursos en el Presupuesto de Egresos 2018, lo cual mermará de manera significativa los fondos de uno y de otros.

Todo esto agravará un problema que ha venido creciendo a lo largo de los años: la intervención cada vez más abierta del crimen organizado en los procesos electorales, financiando a cuanto candidato acepte su financiación.

Es obvio lo que los criminales buscan con esa intervención: tener injerencia directa sobre el gobierno para poder meter mano a los recursos públicos, sean financieros, técnicos o humanos.

Despenalizar las drogas, no sólo la amapola, dejaría sin un rico filón de mercado a esos grupos; les quitaría la mina de oro que les permitió levantar el gran negocio que cada día se antoja más difícil derrotar y que se ha diversificado hacia otras actividades delictivas. Por eso es pertinente y oportuna la propuesta del alcalde Evodio Velázquez. nc