El beneficio de la duda

Escrito por  Dic 02, 2018

En la elección del 1º de julio, por el porcentaje de sus votos a favor de Andrés Manuel López Obrador, el estado de Guerrero se colocó en el primer tercio de las entidades del país, es decir que estuvo entre los 10 con más alto porcentaje de votación a favor de quien desde ayer ejerce el Poder Ejecutivo federal de México.

Tal cifra en nuestra entidad se ubicó en 63.05 por ciento, lejos del rango de 80.08 por ciento que el ex jefe de Gobierno del DF cosechó en Tabasco, pero lejos también de las entidades donde no logró la mitad del padrón electoral, si bien se alzó con la mayoría relativa ante sus contendientes.

Es claro que 63.05 por ciento de los votos pueden interpretarse como una confianza condicionada en el político tabasqueño; no fervor, ni entrega total.

Es significativo, porque puede significar que los guerrerenses le otorgan el beneficio de la duda al nuevo presidente, apabullados como están por la violencia de grupos de civiles armados que guerrean entre sí para expulsarse los unos a los otros del territorio del estado, con la población civil en medio del fragor de la batalla.

Y como si esa muestra de la ausencia del Estado no fuera suficiente para poner en grave riesgo su integridad física y patrimonial, los habitantes de las ciudades de Guerrero tienen que soportar la perniciosa y peligrosa plaga del cobro de cuotas, tributo excesivo impuesto con métodos violentos por matones a sueldo o por organizaciones criminales.

Así, los habitantes de Guerrero han perdido su capacidad de asombro ante la brutalidad y la barbarie del crimen organizado y de otros grupos que, sin dedicarse a actividades propiamente criminales, no tienen empacho en disputar a sangre y fuego el territorio.

En esos elementos radica la causa de la confianza que los guerrerenses pusieron en López Obrador al votar el 1º de julio.

Ahora que el entonces candidato ha asumido como la encarnación del Poder Ejecutivo federal, llegó la hora de empezar a retribuir esa confianza. n