El poder de las redes

Escrito por  Oct 22, 2017

Por regla general, aun en los casos de los delitos que se persiguen de oficio, la autoridad necesita de la denuncia para proceder a investigar, por la simple y comprensible razón de que no tiene manera de enterarse de todo lo que transgrede la ley en su jurisdicción.

En el México real, sin embargo, es usual que la autoridad no actúe aunque haya denuncia de por medio, presentada en tiempo y forma, como suelen decir los abogados.

Ejemplo del primer caso podría ser el incidente protagonizado hace días por pescadores que frente al Club de Yates de Acapulco sacaron del agua un pequeño cocodrilo de río, pero no lo entregaron a la Profepa, como ordena la ley y como se lo pidieron directivos de la asociación, sino que se lo llevaron, según anunciaron, a la laguna de Puerto Marqués, donde lo liberarían, de lo cual, por supuesto, no hay constancia que confirme que así fue.

Hasta donde es posible deducir de la información disponible, la Profepa no se enteró por denuncia alguna, sino por el video que personal del Club de Yates subió a Facebook, y entonces activó la búsqueda de los pescadores, en lo cual seguramente tendrá éxito, pues estos deben estar inscritos en algún padrón del ramo ante alguna otra autoridad, sea la Capitanía de Puerto o la Sagarpa, o ambas.

Pero hay otro caso, también descrito en estas páginas, de voluntarios que administran y operan un campamento tortuguero en la playa Revolcadero, que denuncian que guardias privados al servicio de un hotel de cinco estrellas de esa zona los han incluso amenazado con pistolas mientras se llevan en mochilas los huevos de tortuga en resguardo.

De esta información queda claro que el campamento no tiene certificación de la autoridad, como parece que sí la tiene el hotel, pero el manejo que hacen los guardias de los huevos hace evidente que lo que buscan no es protegerlos, sino consumirlos o, en su caso, comercializarlos.

Esta denuncia no está en Internet. ¿Difundirá la Profepa un boletín, como lo ha hecho con el caso del cocodrilo del Club de Yates, para anunciar una investigación al respecto? ¿Actuará en consecuencia?

Ya se verá, pues en esta era de la hipercomunicación por Internet, parece que las autoridades sólo reaccionan a lo que se publica en redes sociales, y que lo que no se publica no existe para ellas. n