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Promotora de la ignorancia

Escrito por  Oct 26, 2017

Como si no bastara el conflicto que ya se hizo crónico por la falta de docentes en decenas de planteles de educación básica en la entidad, derivada de la previsible jubilación de maestros que todo el tiempo están llegado al fin oficial de su edad productiva, la Secretaría de Educación Guerrero ha permitido la apertura de un nuevo frente, con propósitos imposibles de imaginar: el de la falta de dictámenes y reparaciones en escuelas que resultaron dañadas por el sismo del 19 de septiembre.

A más de un mes de la catástrofe, lo único que se percibe “es una muy grave desorganización en las instancias de los distintos órdenes de gobierno”, criticó ayer la diputada perredista local Eloísa Hernández Valle. Y ejemplificó: se sabe de 254 planteles dañados, pero no ha concluido la revisión, de modo que esa cifra no es definitiva.

Pero, por otro lado, el Instituto Guerrerense de Infraestructura Física Educativa ya ha autorizado la demolición de algunos, sin el dictamen de Protección Civil, ni en coordinación con la SEG.

Y encima de su incapacidad –o su falta de voluntad– para tomar el control de esta parte de sus obligaciones, la SEG aún no es capaz de mantener a punto las plantillas de docentes, y de trabajadores en general, en las escuelas, supliendo a tiempo a los que van dejando la vida laboral por llegar a su jubilación.

La asignación de docentes es un proceso complejo, y toma mucho tiempo cumplir los nuevos requisitos establecidos por la reforma educativa, ha dicho el titular de la dependencia. Bien, pero si un proceso es largo, se puede tomar la previsión de comenzarlo con anticipación para concluirlo antes. Después de todo, la dependencia debe saber –con certeza o con aproximación– cuándo se jubilará cada uno de sus trabajadores, que para eso debe tener el expediente de todos. Pero parece que no lo sabe.

Y en las calles está la prueba de esa ineptitud: todos los días, padres de familia toman una escuela o cierran una calle para exigir que la SEG asigne los docentes que sus hijos necesitan para no retrasarse más en sus estudios.

Así, una cosa queda clara: la dependencia es una de las principales causas del rezago educativo de la entidad y, por ende, del retraso en muchas áreas que inciden en la calidad de vida de los habitantes de la entidad. n