Cochupos junto al mar

Escrito por  Ene 09, 2019

El 22 de mayo de 2018, el presidente de la Comunidad Politécnica de Acapulco, José Luis Sánchez Ortiz, denunció que se estaban construyendo desarrollos inmobiliarios en la zona Diamante con bardas muy cercanas al mar y eliminando las ventanas entre el mar y tierra firme.

La declaración fue hecha de manera pública cuatro meses antes de que concluyera la administración municipal de Evodio Velázquez Aguirre.

Expresó también que las construcciones en terrenos ubicados sobre la carretera hacia Barra Vieja deben tener determinada distancia a un acceso de playa, pero no están respetando esa regla.

Hizo ver que “construir bardas pegadas al mar es motivo de clausura para esos desarrollos, pero el gobierno municipal no ha aplicado la ley por la violación del Plan Director de Desarrollo Urbano”.

Fue más allá: “En zonas como Diamante, a los terrenos pegados al mar ya se les quitó su ventana ecológica, ya pusieron bardas, y la autoridad no ha hecho respetar la ley”.

“Han puesto la barda, tapan toda la vista, y no hay permiso, y si hay permiso, les están tolerando que estén tapando la vista, porque debería estar clausurado nada más por ese simple hecho”, remarcó.

Ahora resulta que hace unos días, a mediados de diciembre, la nueva administración municipal acapulqueña intentó infructuosamente derribar una barda de poco más de siete metros de largo edificada por la inmobiliaria Madre Tierra en un acceso ubicado en el bulevar Barra Vieja, en la zona Diamante, el cual representaba el único andador público a la franja de arena en unos ocho kilómetros.

El regidor Javier Morlett Macho, presidente de la Comisión de Desarrollo Urbano y Obras Públicas del cabildo de Acapulco, reveló que quedó al descubierto que la escritura del terreno adyacente a donde fue construida la barda fue modificada de manera irregular en 2017. Los propietarios exhibieron una escritura diferente a la original, “lo cual representa un probable fraude”.

Explicó que la escritura original indica que el terreno tiene una longitud de 333 metros lineales colindantes con la carretera, pero en 2017 expidieron una nueva escritura que no concuerda con la extensión del predio.

Queda esperar ahora que la alcaldía dé seguimiento al caso, descubra el fondo del asunto y proceda de acuerdo con la ley.

Es de esperarse también que la autoridad revise cuidadosamente las construcciones del área para verificar si se ajustan al reglamento, pues habrá que tomar en cuenta que el presidente de la Comunidad Politécnica habló de que se estaban construyendo desarrollos inmobiliarios con bardas muy cercanas al mar.

Habló, pues, en plural. Y el caso descrito es solamente uno.