Más seriedad

Escrito por  Ene 16, 2019

Es comprensible la preocupación de la alcaldesa Adela Román Ocampo por aplicar medidas tendentes a prevenir el delito, del mismo modo que es comprensible el malestar de las personas que podrían resultar afectadas por las decisiones que se tomen.

La asociación Barracudas Moto Club Acapulco se ha expresado contra las reformas al Reglamento de Tránsito que anunció la primera autoridad porteña, en el sentido de prohibir que viajen dos personas en una misma motocicleta –pues se sabe que es el modo en que operan los sicarios–, así como imponer la obligación de portar en el casco, en las partes frontal y posterior, el número de placa de las unidades, con la idea de mejorar la seguridad en el municipio.

Aun en el supuesto de que la primera autoridad del puerto haya consultado a expertos en la materia y haya tomado en cuenta algún estudio referente a que en otras ciudades, haciéndose lo que ella quiere hacer, se han obtenido buenos resultados contra el crimen, importante es que escuche la opinión de la parte afectada, es decir los motociclistas.

En principio, los agendó para una reunión, que finalmente se suspendió; no obstante, conveniente será que se reúna con ellos y los oiga.

Ahora que, si de tomar medidas preventivas contra el delito se trata, no sólo se debería considerar el uso de las motocicletas; si las fuerzas de seguridad han detenido para revisión taxis en los que viajan sólo hombres, sano será que se legalice la medida, pues de actuar como lo hacen sin fundamento legal alguno, los guardianes podrían estar incurriendo en violación de los derechos de los usuarios del transporte.

Detener para revisión a ocupantes de una motocicleta sólo por el hecho de ser dos, podría constituir un atropello, así lo establezca el reglamento de Tránsito, puesto que no están incurriendo en un ilícito.

Sospechar de alguien, por el hecho de vestir de equis manera, usar ciertos cortes de pelo o viajar en grupo, por ejemplo, bien podría ser razón para que quienes se sientan ofendidos acudan a la Comisión de Derechos Humanos a quejarse de discriminación.

Por consiguiente, no es cuestión de actuar guiado sólo por buenas intenciones, sino de estudiar acuciosamente las normas a implementar y consultar a quienes saben, antes de tomar decisiones.

Por otra parte, sabido de sobra es que no es por falta de leyes que impera tanta inseguridad, sino porque no se aplican las que existen; es decir que es la impunidad la que está causando mucho daño. n