Violencia y miedo

Escrito por  Ene 18, 2019

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) vino a echar a perder la fiesta a las autoridades, que daban a conocer alegremente que los homicidios dolosos disminuyeron 13 por ciento en la entidad en lo general y 10 por ciento en Acapulco en lo particular.

El Inegi revela que en Acapulco la percepción de inseguridad se elevó de 86.8 a 87.4 por ciento.

Para mayor malestar de los presidentes municipales que responsabilizan a los medios de comunicación de la negativa percepción de inseguridad que hay en sus municipios, “pues dan puras notas malas como si fueran voceros de la delincuencia”, el Inegi coloca a Chilpancingo como el segundo municipio que vive con más miedo en el país, al subir de 89.8 a 93.8 por ciento.

Al presentar la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del último trimestre de diciembre de 2018, el Inegi reporta asimismo que Ixtapa-Zihuatanejo disminuyó de 79 a 75.8 por ciento, pero es quinto lugar en hogares víctimas de extorsión.

En el supuesto de que los homicidios dolosos hayan decrecido, como se asegura, el reporte del Inegi establece que la población sigue viviendo con miedo. Mucho miedo.

Ahora bien, la autoridad alardea que decreció la cifra de asesinatos, pero no hace ninguna referencia a las extorsiones, que al igual que las balaceras ocurridas en cualquier parte y así no dejen muertos, también son fuentes generadoras de zozobra y pánico.

En su sesión mensual, socios de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) Acapulco, se quejaron ante el nuevo comisario de la Policía Federal, Luis Emilio Salas Candelaria, de las frecuentes extorsiones de que son objeto los empresarios.

Al tocar el punto de los homicidios, el jefe policiaco externó que si bien la reducción en el año pasado fue muy pequeña, “al menos se tiene el control”.

Los hombres de negocios quedaron estupefactos sin saber qué quiso decir exactamente con eso Salas Candelaria. ¿La Policía Federal tiene el control de los homicidios? Eso suena a algo así como que la PF determina cuándo deben o no ocurrir, dónde, si no deben rebasar cierta cifra o porcentaje. Si no, ¿de qué control habla?

Ante el miedo y la desconfianza motivados por la violencia, algo que pudiera mejorar el ánimo sería la aprobación de los legisladores de la Guardia Nacional por parte de la Cámara de Diputados; no obstante, viene largo tramo que recorrer para que el nuevo cuerpo de seguridad sea una realidad; falta que haga lo propio la Cámara de Senadores y los congresos locales. Y se desconoce a ciencia cierta si el gobierno federal tiene ya una estrategia definida.

Mientras tanto, no hay razón para echar la caballa a retozar por supuestos logros, sobre todo si sabe que, si los homicidios bajan, es porque la delincuencia disminuye su actividad según su conveniencia. ¿Quién tiene entonces realmente el control? n