Policía sin brújula

Escrito por  Ene 19, 2019

Si de por sí resultaba cuestionable la afirmación de que el número de homicidios calificados se ha reducido en Acapulco, más cuestionable es ahora que se sabe que la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) del ayuntamiento no cuenta con un plan de prevención del delito.

Durante la primera sesión ordinaria del cabildo de Acapulco correspondiente al mes de enero, regidores criticaron al titular de la SSP, Giovani Mejía Olguín, porque en los casi 70 días que lleva en el cargo y a cien días de gobierno municipal no se cuente con un plan.

Los ediles se mostraron molestos; reclamaron que, aun teniendo Acapulco un responsable de seguridad pública, persisten los altos índices delictivos.

El priísta Luis Miguel Terrazas señaló que le ha pedido al secretario información sobre detenciones y aseguramientos, y el jefe policiaco le ha respondido que el dato solamente lo tiene la Marina.

A su vez, el perredista Víctor Aguirre Alcaide reprobó la versión triunfalista de que va disminuyendo la violencia; “no hay por qué decir que vamos a la baja; estamos aún a la alza; no nos alegramos; nos preocupamos”, rebatió.

La priísta Ricarda Robles Urioste impugnó que cuando no había secretario de Seguridad la estadística de delitos fue menor, y ahora que lo hay aumentaron los delitos comunes.

Queda claro, pues, que en el supuesto de que los homicidios fueran a la baja, como se ha dicho sin una argumentación sólida, sería un logro en el que la SSP no tendría mérito alguno, pues si carece de un plan para prevenir el delito, significa que opera a tontas y a locas, dando palos de ciego.

A mediados de noviembre de 2018, Mejía Olguín presentó un diagnóstico, especie de radiografía, de la secretaría que recibió, sobre la cual advirtió haber encontrado muchas deficiencias.

Mencionó que había varios policías certificados que no se presentaban a laborar;  los consideró aviadores y anunció que los daría de baja; los policías no tienen seguro médico, ni de vida; no tienen prestaciones básicas, ni vivienda; “a partir de eso está mal”, dijo.

Informó tener un aproximado de mil 700 agentes entre preventivos, viales, turísticos y rurales, que en su mayoría están comisionados como escoltas o son adultos mayores, “y así vamos descontando… descontando… descontando”.

Total, que de esos mil 700 sólo podría echar mano de 30 por ciento para proteger a la población.

Saludable sería saber, por un lado, por qué no cuenta con un plan de trabajo, pero por otro, también conveniente será tomar en cuenta en qué condiciones se encuentra ahora, a cien días de gobierno, la Policía Municipal.

Está bien que el cabildo presione al jefe policiaco para que dé resultados, pero también deberá tomar en cuenta que tiene que proporcionarle las herramientas para cumplir.

No se trata de ponerlo contra la pared nada más, sino también de apoyarlo. n