Cálculo equivocado

Escrito por  Ene 20, 2019

El PRD podría estar haciendo un cálculo equivocado al pretender que, si castiga de alguna manera –con expulsión en caso extremo– a sus diputados federales que votaron a favor de la Guardia Nacional, frenará entre sus diputados locales la intención de proceder igual, cuando, llegado su turno, les toque votar la reforma constitucional correspondiente.

Si sus diputados locales deciden correr el riesgo de perder la militancia para ejercer su libertad de votar en concordancia con sus convicciones personales, sería un golpe duro para el partido del sol azteca, que se sumaría a los que le han propinado los electores de un tiempo a la fecha, en pago a su desapego a las aspiraciones de las mayorías, y que lo tienen sin vigor, ni iniciativa y en la postración organizativa y financiera.

A fin de cuentas, en los tiempos que corren, pertenecer o no pertenecer a un clan, un partido o un gremio ha pasado a ser irrelevante.

¿O es, acaso, que los hoy diputados del PRD –o de cualquier partido– deberían temer ante la amenaza de ser defenestrados del instituto político en que militan? ¿Es que podrían ser sometidos a otro castigo, más cruel, doloroso, costoso o degradante que eso? Si no hay manera de hacer pagar una osadía, entonces la osadía dejó de serlo.

Si los diputados locales del PRD quieren votar a favor de las reformas que impulse Morena o el presidente Andrés Manuel López Obrador, lo harán, y nada castastrófico pasará, así sean expulsados de ese partido. El principal –y único– perdedor sería el propio partido.

Ser oposición política no tiene por qué significar oponerse a las iniciativas oficiales de modo sistemático. Que durante la campaña no hubiera coincidencias en visiones y planes de gobierno no significa que en el futuro no podría haberlas, sobre todo cuando el Presidente ha matizado, y en algunos casos cambiado, posturas que mantuvo mientras fue candidato.

Muchos legisladores votarán a favor de la Guardia Nacional porque, aun cuando consideran que el Ejército debería regresar a sus cuarteles, también están ciertos de que por ahora no hay condiciones para ello.

El PRI –que sumó sus votos a los de Morena, junto con el Verde– parece haber entendido ya que es preferible un pacto en el que ambas partes ceden a fin de avanzar, en vez de la opción de cerrar toda posibilidad de entendimiento, aun a costa de la subsistencia propia. ¿Lo entenderá pronto el PRD? n