Al mejor postor

Escrito por  Feb 10, 2019

Nada nuevo, ni nada privativo de Guerrero –o de México–, dijo ayer el presidente de la Comisón de los Derechos Humanos del estado, Ramón Navarrete Magdaleno, al atestiguar la juramentación de nuevos integrantes del Foro Guerrerense de Abogados, a pesar de lo cual es siempre meritorio que el defensor oficial de los derechos humanos de la sociedad sea quien lo diga.

Es de todos conocido, alrededor del mundo, que quien cuenta con más recursos –materiales o intelectuales– puede enfrentar mejor las visicitudes de la vida, sean de orden económico, político, sanitario o judicial. Sí, también del orden judicial, que casi equivale a decir que la justicia en todas partes está al mejor postor, al servicio de quien más puede pagar por ella.

Pero no se refería a eso el ombudsman del estado. Por lo contrario, escogió bien sus palabras: en Guerrero, “ser pobre es una desventaja en la preservación de los derechos humanos”, y las explicó al agregar que tener dinero permite “pagar un abogado, pagar fianzas”. Le faltó decir –quizá no lo dijo por corrección política–: pagar gratificaciones al personal del Ministerio Público y a los policías, pagar fotocopias y pagar amparos.

Si hubiera dicho que la justicia está al mejor postor, tampoco habría faltado a la verdad. Aun resuenan los recuerdos de casos que lo demostrarían de manera convincente, por si hiciera falta.

Falta mucho para perfeccionar el sistema de justicia mexicano, en lo general y en cada una de sus particularidades. Y eso tiene que pasar por un cambio en la moralidad pública, pero también en el nivel de escolaridad y de ingresos de la población, y por reformas continuas a las leyes que rigen el Poder Judicial, como las que fueron suavizadas para compatibilizarlas con el nuevo sistema de justicia penal acusatorio, merced a las cuales muchos delincuentes de peligro recuperaron su libertad y hoy asuelan las principales ciudades del país.

México todo debe embarcarse en ese propósito, no sólo en la actual administración federal, que a muchos les parece esperanzadora, sino a lo largo del tiempo que sea necesario, hasta lograr un nivel de justicia que al menos no sea una vergüenza ante el resto del mundo como es ahora, pues en el resto del planeta es bien sabido que en nuestro país son siempre pobres los que la pagan, aunque no la deban. n