Los límites del absurdo

Escrito por  Feb 15, 2019

Patética fue la reacción gubernamental respecto a la desaparición de Obtilia Eugenio Manuel e Hilario Cornelio Castro, activistas de la Organización de Pueblos Indígenas Me Phaa (OPIM) de Ayutla de los Libres.

En tanto la situación reclama el lógico inicio de una investigación a fondo con los recursos científicos, técnicos y humanos disponibles, la decisión oficial fue enviar a la calles a policías que, portando sendas fotografías de la mujer víctima, preguntaban persona por persona si no la habían visto.

Según versiones, Obtilia e Hilario desaparecieron este martes 12 en el tramo del Valle del Ocotito y Tierra Colorada, pero la autoridad los busca como si se tratara de chamacos que tras salir de la escuela, ya no pudieron regresar a su casa porque se extraviaron.

Por tanto, si ya no encontraron el camino, es de suponerse que deben andar por ahí indagando cómo emprender el retorno; por lo mismo, alguien debió verlos y podrán informar de ello a los policías que, imagen en mano, indagan afanosamente cumpliendo el triste papel asignado.

Pero el asunto no es tan simple como lo presentan. Obtilia es integrante del actual gobierno de Ayutla y dirigente que ya estaba amenazada.

Tan es así que, de acuerdo con lo expresado en la tribuna del Congreso de la Unión este jueves por el legislador Rubén Cayetano García, en 2009 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos decretó en su favor medidas provisionales, “que el Estado mexicano dejó de brindarle”.

En consecuencia, si de por sí el gobierno es responsable de su desaparición porque tiene la obligación de protegerla como a todos los ciudadanos, también lo es porque omitió otorgarle las medidas cautelares reclamadas por el organismo internacional.

El alud de protestas y reclamos de organizaciones lo mismo nacionales que internacionales no se ha hecho esperar.

Si Obtilia hubiera desaparecido en el sexenio anterior la sombra del desdén federal campearía ya en estos lares, pero tratándose de un nuevo gobierno, pero sobre todo de uno que procede de la izquierda, habrá que esperar a ver cómo se desarrollan los trabajos tendientes a encontrar a los activistas.

No se sabe qué vaya a ocurrir, pero eso de andar preguntando a la gente, fotografía en mano, si no los han visto como si anduvieran buscando a infantes perdidos, da pena ajena. n