Asignatura pendiente

Escrito por  Feb 17, 2019

Mucho podría especularse acerca de la circunstancia que resultó determinante en la decisión de liberar a la dirigente de la Organización de los Pueblos Indígenas Me’phaa (OPIM), Obtilia Eugenio Manuel, y su acompañante, Hilario Cornelio Castro, al cabo de cuatro días de su desaparición, pero es posible que ese ejercicio resulte ocioso porque tal vez sólo unas cuantas personas la conozcan con toda certeza.

Si intercedió el gobierno –algunos de cuyos integrantes, es obvio, saben mucho más de lo que parece y tienen más control de las fuerzas que se mueven en la comunidad del que es visible– ante sus captores, o si estos se sintieron de pronto en peligro en vista del aumento del clamor a favor de la liberación de ambos activistas, es un dato que tal vez nunca sea debidamente dilucidado.

Pero, sea un caso o el otro, es imposible negar que la inmediata reacción social, posibilitada y potenciada por las redes sociales, y expresada en movilizaciones y otras manifestaciones públicas, tiene que ser la motivación que subyace en esa decisión.

Y, por otro lado, en apariencia poco o nada tuvo que ver la movilización militar o policiaca anunciada por las autoridades, sino que la decisión fue de sus captores. Para entregarla, pusieron como condición que el esposo de la dirigente acudiera solo a recogerla, y él relata que a la hora en que lo hizo no vio indicio de operación oficial alguna.

Un hecho así es inusual, pero no es imposible. En agosto de 2011, nueve encuestadores –seis de Mitofsky y tres de Parametría– fueron secuestrados y después liberados por un grupo criminal de la zona de Apatzingán, en Michoacán, luego de una intensa campaña que ambas firmas desplegaron en los principales medios de comunicación masiva, en la que los reclamaban como sus empleados, ajenos por completo a todo vínculo criminal. Es un ejemplo de los varios que podrían citarse.

Independientemente del motivo de celebración, el tema pendiente sigue siendo la seguridad pública. n