El dinero que se esfuma

Escrito por  Feb 26, 2019

Resulta que no sólo desaparecieron los 10 millones de pesos destinados en el gobierno de Ángel Aguirre Rivero a la creación del Museo Nacional de Platería de Taxco, sino también 10 millones de pesos asignados para la rehabilitación del Centro de Convenciones y Visitantes de Taxco, obra que quedó inconclusa.

Resulta también que quien conoce bien de estos malos manejos es el todavía secretario de Turismo del estado, Ernesto Rodríguez Escalona, mismo que, al igual que en el caso del museo, se deslindó en su momento con el argumento de que el asunto ya no está en la Sectur estatal, sino en la Contraloría del estado, en la Auditoría Superior de la Federación (ASF) y en la Secretaría de la Función Pública (SFP).

El ex delegado de la antes Secretaría de Fomento Turístico de Guerrero (Sefotur) en la zona Norte, actual Sectur, Luis Michellini Pineda, acusó a Rodríguez Escalona de haberse “lavado las manos”, por el desvío de los 20 millones de pesos, cuando, reforzó, debió darle seguimiento porque “tenía la responsabilidad de localizar los recursos públicos de la anterior administración”, a la que también sirvió.

Atribuyó la actitud de Rodríguez Escalona a posibles arreglos políticos entre la actual administración estatal y la de Aguirre Rivero.

Mas si de transas y opacidad se trata, estos dos no son los únicos casos a los que sospechosamente les perdieron el rastro.

Diputados locales rechazaron en la anterior legislatura la cuenta pública 2015, correspondiente al periodo del ex gobernador Rogelio Ortega Martínez, pues la entonces Auditoría General del Estado (AGE) detectó un presunto daño a la hacienda pública por 195.7 millones de pesos.

Aseguraron que el rechazar o aprobar la cuenta pública no eximía en ningún momento a los funcionarios y ex funcionarios de responsabilidades por el seguimiento y las actuaciones que determine la actual Auditoría Superior del Estado, hasta la conclusión del proceso de fiscalización.

Ortega Martínez terminó el periodo correspondiente a Aguirre Rivero; estuvo solamente un año, el 2015, y su cuenta pública no pasó, pero el Congreso lo perdonó, con lo cual se convirtió en su cómplice, pues nunca se solventó el faltante, ni se resarció el dinero, ni funcionario alguno fue a dar a la cárcel.

El 18 de agosto de 2017, el gobernador Héctor Astudillo declaró que el gobierno de Ortega Martínez presentó varias carreteras como que fueron terminadas y pagadas, y en realidad nunca se realizaron.

Dijo entonces que este caso y otros de dependencias, como el de la Secretaría de Salud, todavía seguían en proceso de investigación, misma que sospechosamente nunca concluyó.

Definitivamente, no puede hablarse de falta de transparencia en el manejo de recursos públicos porque públicamente se conoce cómo desaparecieron, sino que es indiscutible que se trata de una estela de corrupción intocada mediante una red –también transparente– de complicidades. n