La virtud como remedio

Escrito por  Mar 10, 2019

Al menos hasta este sábado no estaba claro por qué el ayuntamiento de Acapulco se afana tanto en lograr que los centros nocturnos –que fueron el orgullo de la vida nocturna del puerto en su época de esplendor– cierren a horas determinadas por orden de no se sabe quién, ni con qué propósito.

El director de Reglamentos del municipio trajo ayer el tema a colación al informar que la dependencia a su cargo ha hecho 23 notificaciones a bares de la Costera y del centro de la ciudad porque han sido sorprendidos abiertos después de la hora fijada por el ayuntamiento para cerrar. Esa hora es la 1 de la madrugada, si bien el gobierno municipal, en un gesto de dudosa generosidad, les concedió de domingo a miércoles operar hasta las 3 de la mañana, y de jueves a sábado hasta las 4 de la mañana.

¿Se trata, acaso, de enseñar buenos modales a los ciudadanos? ¿De inducirlos a llevar una vida saludable por medio de irse temprano a la cama? ¿Se trata de cuidar la moralidad pública? No puede ser para abatir el índice de criminalidad, pues está demostrado que la mayoría de los asesinatos se cometen durante las primeras horas del día, y por la tarde.

Sea lo que sea, la medida es el tiro de gracia a la vida nocturna de Acapulco. De paso implica la abdicación de la autoridad a su obligación de combatir el delito, por medio del expediente fácil de obligar a la gente a quedarse en su casa.n