Honestidad, solución en Capama

Escrito por  Mar 13, 2019

Si el síndico administrativo, Javier Solorio Almazán, ofreció una conferencia de prensa y se hizo acompañar de varios regidores para informar que se analiza que la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (Capama) vuelva a ser administrada por el ayuntamiento porque su descentralización sólo ha generado malos manejos de los recursos, habrá que tomarlo en serio.

“El resultado de tener un organismo descentralizado ha sido deudas millonarias, falta de agua, falta de infraestructura”, expuso.

El funcionario aseguró que con un grupo de expertos en materia jurídica se está analizando el tema para que, en caso de ser viable, pueda proponer al cabildo porteño que se vuelva a centralizar la paramunicipal.

No suena mal. No obstante, importante sería que el síndico explicara cuál sería la diferencia entre el modo en que opera la empresa y el modo en que sería administrada.

Si pasa a ser una dependencia más del ayuntamiento, Capama tendrá un director que estará bajo las órdenes de la Presidencia Municipal. Descentralizada como está, la rige un consejo de administración que encabeza, en este caso, la presidenta municipal; va como secretario general el director general del organismo y se suman actualmente las regidoras Rosaura Rodríguez Carrillo, Alva Patricia Batani Giles y Mayra Reyna Reséndiz, así como el representante de Capaseg, José Maldonado Serrano; el presidente de la Barra de Abogados de Acapulco, Jorge Vela Carbajal; el presidente del Colegio de Arquitectos de Acapulco, Juan Alberto Carmona González, y el representante de los hoteleros, Jorge Laurel González.

Luego entonces, con todas estas participaciones –internas y externas– el organismo debería funcionar mejor que siendo dependencia del ayuntamiento.

Descentralizada o no, Capama tiene como cabeza a la primera autoridad del puerto; por tanto, si en la gestión pasada quebró, el responsable inmediato es el que era presidente municipal; se hundió con el conocimiento y el consentimiento del alcalde y demás integrantes del consejo de administración.

Un solo ejemplo: cuando en octubre de 2017 se dio a conocer que la Auditoría Superior del Estado (ASE) detectó irregularidades financieras en Capama por más de 194 millones de pesos, el consejo de administración se reunió para conocer y analizar el caso, pero ni el presidente municipal, ni los demás consejeros, hicieron nada por resolverlo.

Todos se quedaron quietos y callados. Dejaron pasar. El problema ahí sigue; el faltante no se ha recuperado.

¿Habría actuado de manera diferente el alcalde si la empresa hubiera sido dependencia del ayuntamiento?

¿Está diciendo el síndico que la primera autoridad del puerto tendría funciones diferentes si Capama dejara de estar descentralizada? No dejaría de ser la cabeza, eso es claro.

Empero, tal vez haya aspectos que se desconozcan y que sería conveniente que Solorio Almazán explicara para conocer a ciencia cierta qué beneficios acarrearía el cambio, porque así como se ve todo, más bien parece que están haciendo toda serie de aspavientos para justificar las irregularidades. n