Superpolicía jubilado

Escrito por  Mar 20, 2019

Algo relevante dijo ayer el presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Joaquín Badillo Escamilla: “no importa cuántos cambios de mandos policiacos se hagan, mientras no haya una estrategia de seguridad efectiva de combate a la violencia e inseguridad”.

En consecuencia, no puede atribuirse al ex titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) municipal, Geovani Mejía Olguín, el que haya descendido el nivel de violencia –si es que así ocurrió– en el municipio de Acapulco, cuando ni siquiera contaba con un programa de trabajo y, por consiguiente, de una estrategia.

En la primera sesión ordinaria de cabildo correspondiente a marzo, realizada este día 14, algunos regidores colgaron medallas a Mejía Olguín por la supuesta reducción de violencia, ignorando olímpicamente la labor de Ejército, Marina, Policía Federal y Policía Estatal, que también participan en el programa de seguridad en Acapulco y la entidad.

Hicieron aparecer a Mejía Olguín como el héroe de la proeza, pero entre la algarabía no faltó una voz que reprochó al condecorado el no haber presentado nunca su programa de trabajo; no obstante, quienes lo traían en hombros expresaron que sería una pena que llegara a renunciar porque eso podría representar un retroceso en los avances logrados en seguridad.

¿Cómo fue, entonces, que Mejía Olguín redujo la violencia?

Cuantas veces ha repuntado no se han tentado el corazón para acusar a las fuerzas armadas y a las policías Federal y Estatal de ser las responsables del fracaso del combate a la inseguridad, pero ahora que aseguran que decreció la criminalidad, fue el jefe de la Policía municipal solo quien se llevó las palmas.

No pasará mucho tiempo sin que se descubra si efectivamente decayó la violencia por alguna acción gubernamental o si la delincuencia se encuentra en un compás de espera calculando el mejor momento de reanudar sus ataques.

Si se recrudecen los homicidios –ojalá que no–, el ayuntamiento no tendrá más opción que suplicarle a Mejía Olguín que retome el cargo para que salve a los acapulqueños y de paso darle las gracias a los militares y policías federales y estatales, haciéndoles ver que ya no son necesarios sus servicios. n