Punto de discordia

Escrito por  Mar 27, 2019

La serie de manifestaciones campesinas de rechazo a las reglas establecidas por el gobierno federal para el programa del fertilizante, muestran una creciente inconformidad del sector, arguyendo que con los requisitos que aún se piden para obtener el abono, la mayoría de los sembradores no recibirán el beneficio.

Ya los diputados locales de Morena, sin más ni más, saltaron a la palestra para acusar que con estas protestas, organizaciones vinculadas al PRI y al PRD pretenden desestabilizar al gobierno. Se desconoce si los señores tienen pruebas de sus asertos o sus expresiones no tienen más origen que la explosión visceral o el ánimo de quedar bien con el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Allá, en los altos niveles, se ha hablado de que son los líderes los que, al ya no beneficiarse con el fertilizante como lo venían haciendo, manejan a los campesinos para que se rebelen contra las disposiciones federales.

Sea la razón que fuera, es decir, ya sea que se busque desestabilizar al gobierno o que los campesinos están realmente molestos o preocupados porque temen no recibir el producto, o haya cualquier otro motivo, la realidad es que las protestas están ahí, a la vista de todos, mandando el mensaje de que, le guste o no, el gobierno tiene que sentarse a la mesa y escuchar a los inconformes.

Cierto es que la Federación flexibilizó las reglas del reparto; este domingo 24 se informó que ya no se requerirá el certificado parcelario como requisito, sino que serán los ayuntamientos los que, a través de los síndicos y los secretarios generales, darán fe del documento de propiedad que posea el campesino.

El avance es sustancial; no obstante, ante el malestar expansivo será necesario platicar; tal vez los trabajadores del campo no tengan la suficiente información del cambio o quizás haya otras reglas que se les hace imposible cumplir.

Es entendible que tampoco será posible que los requisitos sean al gusto de los productores, pero el hecho es que se establezcan medidas mediante las cuales obtenga el fertilizante el auténtico labrador de la tierra y que ya no siga yendo a parar a las bodegas de gente que nada tiene que ver con el campo, como ha venido sucediendo y que, efectivamente, el perder esa prerrogativa puede ser una de laz razones de las movilizaciones, pero es ahí donde debe entrar la habilidad política del gobierno para convencer a los campesinos de las bondades del programa y anular a los intermediarios, que con la complicidad de los gobernantes, han venido sacando el mayor provecho de beneficios como éste.

Si bien el diálogo es una de las banderas que enarbola el actual gobierno federal, no puede haber razón para que la agitación escale a mayores alturas. n