Buena acción, resultados pendientes

Escrito por  Mar 30, 2019

No serán pocos los que deduzcan, con razón o sin ella, que la creación de la región prioritaria Chilpancingo, que será custodiada por 600 efectivos de las fuerzas armadas, es la respuesta al emplazamiento dada al gobierno estatal por el Frente Unido de Policías Comunitarios del Estado de Guerrero para que en 30 días a partir del 23 de febrero, pacificara la capital del estado o de lo contrario, 6 mil policías de esa agrupación ocuparían la región para hacerse cargo de la seguridad.

Así sea o no, injusto sería regatear al gobernador Héctor Astudillo Flores, el mérito de esta formación, porque si bien ésta se desprendió del gobierno federal, mucho tuvieron que ver las gestiones llevadas a cabo por el jefe del Ejecutivo estatal.

Los pobladores de la sierra –habían dicho los comunitarios en conferencia de prensa ofrecida el 23 de febrero en su comandancia de Filo de Caballos–, no pueden llegar a Chilpancingo porque los matan.

Salvador Alanís, vocero del Frente, aseguró entonces contar con 9 mil 300 policías comunitarios en 562 pueblos de 10 municipios, con lo que pareció advertir que, en caso dado, podrían movilizarlos para cumplir la tarea que se fijaran, igual que lo han hecho en otros casos como el corredor de Filo de Caballos-Xochipala, Tlapa, Totolapan y Petatlán, donde metieron en aprietos al gobierno.

Este jueves, en ceremonia llevada a cabo en la capital del estado, autoridades de los tres órdenes de gobierno, así como mandos militares y policiacos, realizaron la presentación de la región prioritaria Chilpancingo, que abarca a los municipios de Chilpancingo, Eduardo Neri, Leonardo Bravo, Tlacotepec y Mochitlan, que serán resguardados por 400 elementos del Ejército y Policía Militar, así como 200 de la Policía Federal, apoyados por elementos de las policías Estatal y Ministerial.

Crear la región de referencia no significa, desde luego, que el problema de la inseguridad se haya resuelto, pero demuestra que el gobierno está actuando para procurar solucionarla. Vencido ya el plazo concedido por el frente de las policías comunitarias para apaciguar la región, no se sabe cual sea su veredicto, pero a la medida asumida por los gobiernos, habrá que concederle un tiempo para evaluar los resultados de su trabajo.

La gente no está con el ánimo de batir palmas por la nueva medida, pues hay ya la experiencia de que durante años, sexenios enteros, ni las policías ni las fuerzas armadas, han podido someter al crimen.

No se sabe –porque lógicamente no lo van a hacer público– qué estrategias llevarán a cabo militares y policías para cumplir su objetivo, pero es de esperarse que no sean las mismas que han estado aplicando porque de antemano se conoce que no arrojan los resultados deseados. La formación de la región prioritaria Chilpancingo, es ya en sí un logro que vale la pena saludar; ahora habrá que esperar resultados que permitan a la población vivir con tranquilidad. n